Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
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18 agosto 2015
Inocencia en venta: el concepto de kawaii japonés
Últimamente no estoy publicando nada, y es que el trabajo de fin de máster me está absorbiendo todo el verano. Se trata de mi cómic Otoño y de una investigación teórica sobre las representaciones de la inocencia. Podéis ver los progresos en mi otro blog Otoño dedicado al proyecto. Quería colgar aquí un artículo que he escrito en la línea de la investigación, como anexo especial sobre la estética de la inocencia en Japón. En él podéis encontrar algunas claves sobre la cultura kawaii, el fenómeno idol, referencias al manga y al anime, al cine de animación japonés y al arte de Takashi Murakami.
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
12 mayo 2015
Manifiesto contra la velocidad
Madrid, la ciudad del eterno tránsito
movimiento
velocidad
Como el conejo de Alicia, somos esclavos del reloj y vamos corriendo a todas partes. Corremos por encima del agua, como los hijos de dios, pero estamos con el agua al cuello; corremos para huir de la sombra que nos persigue a todas partes, el yo que no vemos, pero que se sienta a beber a nuestro lado cuando nos sentimos vacíos.
¿Vacíos de qué? No sabría decirle: mi mente está vacía; aunque por ella pasan diariamente millares de quehaceres, conversaciones, sonrisas... pero ninguna se queda, se marchan sin dejar rastro, o quizá soy yo la que se va, pues estoy yendo continuamente de un lado para otro, siempre corriendo, con la mente en otra parte, incapaz de parar...
En mi histeria de movimientos tengo la falsa sensación de que todo va bien, o por lo menos va; ha de ser un amigo el que me ponga delante del espejo y me diga: "mírate bien: ya no tienes ilusión". Y, por mucho que odie reconocerlo, acepte que mis manos nunca han sido tan capaces y nunca se han sentido tan inútiles... ni mi pecho tan angustiado, mi corazón tan pesado ni mi cerebro tan asolado, expropiado, y descuidado... Sí... creo que mi "cuarto de atrás" ha sido invadido... como mi tiempo... mi tiempo y mi espacio se me han escapado como arena entre los dedos. Me los han quitado de las manos, los han llenado de cosas -tareas, compromisos, palabras- y no sé qué hacer con el poco espacio que queda. Ni siquiera puedo sentarme a pensar.
Por lo menos me queda esta libreta, que voy manchando con la tinta de mi angustia y mis sueños, en momentos robados al movimiento del mundo, instantáneas de luz que yo dejaba anotadas en la lista de "cosas para pensar". Y ahora he de dejarla para sumirme de nuevo en el frenesí de vivir muriendo, hundiéndome cada vez más en la sombra, alejándome de mí misma y convirtiéndome en el monstruo que no veo en el espejo, sino reflejado en los demás... o como lo llaman comúnmente... en un ser adulto.
La acidia
La acidia es la expresión última de la desgana, saluda con una sonrisa forzada, automática, ríe con una risa prestada, se inyecta café en las venas... la acidia ha perdido el sentido de las cosas, es incapaz de disfrutar, de estarse quieta por un momento y vivir el presente, se siente eternamente fuera de las situaciones, es una cosa más muerta que viva, se está convirtiendo en un autómata; incapaz, como decía de disfrutar de lo inmaterial, uno de los pocos consuelos que le quedan es el placer de lo material. La acidia disfruta íntimamente con los objetos, como si los engullera, compra objetos siempre que puede, aunque no los necesite, entonces, ¿para qué? Quizá se ha rebajado hasta tal punto en la escala de lo humano que siente a los objetos como sus semejantes, dicho de otro modo, quizá está tan anestesiada por el sueño materialista que cree que los objetos están más vivos que ella.
¿Cómo empezó la acidia a desconectar de la experiencia real? Fue precisamente gracias a la capacidad de estar "siempre conectada": un aparatito en su bolsillo le avisaba instantáneamente de todo lo que estaba sucediendo en el mundo. ¿En qué punto sus ojos juraron fidelidad a la pantalla y su boca esclavitud a los mensajes de texto? ¿En qué momento sus dedos, adictos a la pantalla táctil, se volvieron insensibles a las caricias del mundo real? En algún momento el corazón se acostumbró a la distancia, cambió comunicación por telecomunicación y está actualizando a su última versión las definiciones de confiar, compartir, amar.
Huelga espiritual
Todas mis facetas, todas mis yos, se han reunido esta noche en mi cama para firmar este manifiesto. Nos declaramos en huelga espiritual, de hoy en adelante y de forma indefinida, hasta que recobremos el sentido de nuestro devenir. Vamos a ralentizar nuestro ritmo de vida, a permitirnos momentos de desconexión, a sacar a la persona que llevamos dentro del autómata, detrás de la máscara; y a buscarla detrás de las máscaras de los demás.
Reclamamos para nosotras el derecho a atrincherarnos, nuestro cuarto de atrás, un espacio-tiempo para la intimidad. Necesitamos construir una trinchera interior -una barrera permeable, necesaria- para separarnos del flujo de datos y personas, para construir dentro de esa trinchera un remanso donde pueda existir algo parecido a un yo.
Una vez tengamos este espacio-tiempo, esta sede del yo, seremos capaces de elaborar de nuevo fantásticas ideas, proyectos, de ampliar nuestra biblioteca, y de lidiar con la escuela, el supermercado, los hobbys y las situaciones sociales. Viviremos en una celebración continua -una fiesta interior... Fuera de la trinchera, el cambio quizá sea imperceptible -nuestra sede es invisible- pero necesitamos organizarnos, necesitamos crear nuestra propia subjetividad... como base desde la que buscar la autorrealización... y no nos vamos a mover hasta conseguirlo.
Nos declaramos, según lo dicho, en huelga espiritual.
Firmado:
todas las Sonias
31 enero 2015
Historias del efecto mariposa
El efecto mariposa es
una película construida en torno a la idea de que un pequeño cambio en la vida
de una persona puede transformar profundamente la totalidad de su futuro. El
protagonista, Evan, puede viajar al pasado y cambiar momentos cruciales de su
vida. Cuando vuelve al presente, nunca vuelve a la misma vida, siempre es una
persona distinta, y las consecuencias de su acción en el pasado se vuelven
incontrolables y catastróficas.
Nota: si no habéis visto la película y no queréis spoilearos demasiado, id directamente a la sección reflexiva titulada "Estrategias de la identidad".
El efecto mariposa (Eric Bress, J. Mackye Gruber, 2004)
Al principio de la historia, se nos muestra al protagonista
de joven, como un niño raro, que tiene pequeñas crisis de amnesia en momentos
de gran tensión. Su padre está internado en un psiquiátrico y su madre intenta
criarlo con normalidad a pesar de su extraña anomalía. Vemos cómo crece en un
ambiente más o menos hostil: en un barrio residencial de clase media, junto a
sus amigos, afrontando la violencia, las drogas, los abusos sexuales, etc.
Escribe en un diario los sucesos más importantes, especialmente aquellos en los
que pierde la memoria.
Cuando las compañías y los sucesos del barrio se tornan
demasiado retorcidos, se muda con su madre y cambia de vida, crece, estudia
Psicología en la universidad, comparte piso con un gótico y es un chico
atractivo, sensible y divertido; bastante normalito, si no tenemos en cuenta su
extraña enfermedad. En estos años, desde que se mudó, no ha vuelto a tener
crisis de amnesia. Su curiosidad por saber quién es y qué le ocurre le empuja a
reencontrarse con una de sus amigas de la infancia, la chica que le gustaba, llamada
Kayleigh. Le perdió la pista cuando se mudó de casa y ella ahora trabaja en una
cafetería al pie de la carretera. Evan intenta sonsacarle qué ocurrió en una de sus crisis, cuando el padre de la chica intentaba grabar con ellos una
película de pornografía infantil, pero sólo consigue que ella se enfade y se
niegue a contarle nada. Esa misma noche, la chica se suicida.
Evan revisa sus diarios y lee lo que escribió ese día
fatídico. Vemos cómo las letras empiezan a bailar sobre las líneas del cuaderno
y todo el escenario a su alrededor se vuelve borroso. Evan viaja al pasado, al
momento exacto en el que el padre los estaba grabando a él y a la chica. Pero
conserva su mentalidad de adulto, y detiene al padre amenazándole con el trauma
que supondrá para la niña y el mal futuro que les aguarda a todos.
De este modo, cambia el pasado, pero al volver, ya no existe
su vida anterior. Despierta en una habitación de ensueño, con un peinado
distinto, al lado de su amor de la infancia. Vemos pasar en una sucesión
borrosa los nuevos recuerdos de esa vida: cómo crecen juntos, cómo se gradúan,
cómo van a la universidad. Evan ya no es un tío normal, que comparte piso con
el gótico y tiene una prometedora carrera de psicólogo por delante; sino que ahora
es un pijo redomado, vive en una prestigiosa residencia de estudiantes, y no
aparece mucho por clase. Conserva su conciencia de la anterior vida, y mira
estupefacto a lo que ha llegado en ésta: su relación de varios años con la
chica, su ropa pija, su estatus social de “popular”. Más tarde, al volver de
una cena con Kayleigh, se encuentran al hermano de ésta, que acaba de salir de
la cárcel. Tommy, que de pequeño odiaba que Evan saliera con su hermana; en
esta vida es un delincuente y quiere vengarse. Descubrimos que la advertencia
que le hizo al padre cuando viajó al pasado, “deja en paz a tu hija y
disciplina a tu hijo”, ha convertido al hermano en un psicópata. El hermano se
abalanza sobre Evan y éste se defiende y lo tumba en el suelo. De pronto, le
llega un arrebato y mata al hermano a golpes.
Y así es como acaba en la cárcel. Evan está convencido de
que tiene que poder arreglarlo con otro viaje al pasado. Consigue que le envíen
sus diarios y vuelve al momento en el que el hermano, preso de celos, intentó
quemar al perro de Evan. En ese momento estaba con ellos su otro amigo, Lenny,
con el que siempre se metía Tommy. Evan le da un trozo de chatarra cortante a
Lenny para que rompa el saco en el que está metido el perro y se encaminan al
encuentro del hermano. Como hizo con el padre de éste, detiene la barbaridad
advirtiéndole sobre el mal futuro que le espera. Lo que Evan no espera es que Lenny
utilice la chatarra para matar al hermano. Y así termina el flashback.
Vuelta al futuro, vemos que Evan se ha mudado igualmente con
la madre y comparte piso con el gótico. Hay sutiles diferencias, como que el
piso está colocado al revés, y otras más catastróficas: Lenny ha sido internado
en un psiquiátrico y Kayleigh es drogadicta y se dedica a la prostitución. Evan
busca consejo en su padre, y viaja al pasado al día que fue a visitarlo al
manicomio. Descubre que su padre tenía el mismo extraño poder de viajar al
pasado. Éste le advierte que está jugando a ser Dios y que terminará loco, como
él; y para que no empeore la vida de los demás, intenta asfixiarlo. De vuelta
al presente, Evan busca a Kayleigh. Le intenta explicar que puede viajar a los
“huecos” de su memoria y cambiar el futuro. Le promete que va a salvarla. Ella,
muy escéptica, lo reta a impedir que muera su hermano o que explote el buzón que
mató a la vecina.
Y Evan vuelve a viajar al pasado dispuesto a crear un futuro
que sea bueno para todos.
Esta vez viaja al momento en el que, auspiciados por Tommy,
pusieron un cartucho de dinamita en el buzón de la vecina. En el momento en el
que va a estallar, la vecina sale de casa con su bebé y pasa al lado del buzón.
Evan corre hacia ellos diciéndoles que se aparten, y Tommy empuja a la señora y
la salva. La dinamita estalla y Evan pierde el conocimiento.
Despierta en una nueva vida totalmente distinta. A causa del
accidente, ha perdido los brazos y la movilidad en las piernas; Tommy se ha
metido a una hermandad religiosa de la universidad y ahora es un santo, y Kayleigh
está saliendo con Lenny. Todos son felices, menos Evan. Y, por si fuera poco, su
madre está enferma del pulmón y a punto de morir. Esta es la peor vida que le
podía tocar. Intenta recuperar a la chica, pero ella está enamorada del amigo
gordo: las cosas han resultado así. Ewan intenta suicidarse. Por suerte no lo
consigue, y vuelve al pasado una vez más.
De nuevo, al momento en el que el padre de Kayleigh
intentaba grabar una película pornográfica. Evan enciende el cartucho de
dinamita, que tenía el padre en el sótano, y lo amenaza para que les deje en
paz. Pero el padre se lo tira y lo recoge Kayleigh, justo cuando va a estallar.
Evan despierta en la celda de un psiquiátrico. Efectivamente,
han terminado tomándolo por loco. Los psicólogos conocen sus historias de
viajes al pasado y le dicen que todo son invenciones suyas para superar la
muerte de Kayleigh, y que los diarios no existen. Parece que ha llegado a un
callejón sin salida. Evan intenta un último viaje al pasado a través de un
vídeo familiar de una fiesta de cumpleaños, el momento en el que conoció Kayleigh.
Se acerca a ella y la amenaza con matarla a ella y a su familia. Es el único
modo que tiene de salvarla: alejarla de su vida.
Vuelve al presente y está compartiendo piso con Lenny. Los
dos son brillantes estudiantes y les va bastante bien. Y nadie sabe nada de
Kayleigh. Con su amigo Lenny, Evan quema los diarios, para impedir que se rompa
el frágil equilibrio que ha conseguido alcanzar. La última escena de la
película nos muestra a un Evan maduro, con pinta de eminente psicólogo,
caminando por la calle y cruzándose de pronto con Kayleigh, a la que parece que
también le ha ido bien en la vida. Evan la reconoce, pero pasa de largo, e
intuimos que está pensando que, de todas las vidas posibles que podía haber
tenido, ésta es la mejor para todos.
Estrategias de la identidad
Las películas de viajes en el tiempo suelen estar llenas de
paradojas y guiños. Evan no puede predecir todas las consecuencias que tendrán
sus decisiones sobre la vida de él y de los que le rodean. Y termina por
volverse loco. Los guionistas de la película juegan con la vida de los
personajes como si de muñecos en un tablero se tratara. Determinados hechos del
pasado hacen que vayan de aquí para allá y sean más o menos felices en su vida.
Lo que me interesa destacar de esta película sobre viajes en
el tiempo es la escala milimétrica a la que se construye la identidad de Evan
en cada una de sus vidas posibles. Desde el aspecto físico hasta el
psicológico, vemos las posibilidades de desarrollo del niño. En la primera
vida, como he dicho antes, es un chico bastante normalito, buena persona, un
poco rarito, y que quiere descubrir quién es. El público se identifica
fácilmente con él y se engancha a la trama para el resto de la película.
En la segunda vida, es un pijo, trata con superioridad a los
que considera débiles, y, anecdóticamente, es menos habilidoso en el amor (su
novia le pregunta, después del sexo: “¿dónde has aprendido esos trucos?”). En
un momento dado, se espera de él que participe en las novatadas que se hacen a
los nuevos. Evan se encuentra delante de una fila de novatos a los que se
supone que tiene que humillar; sin saber cómo, y de pronto le da un arrebato y
se pone a hablarles en plan autoritario, de un modo que el viejo Evan habría
sido incapaz. Su nuevo yo se ha apoderado de él en el momento. Es el mismo que
le hace matar al hermano, a Tommy, cuando éste los ataca.
La cuarta vida es para él muy similar a la primera, mismo
aspecto, mismo compañero de piso gótico; lo que más impresiona es el cambio que
da Kayleigh, que de la dulce niña, la guapa animadora y la camarera triste,
pasa a prostituta drogadicta con una cicatriz en la mejilla.
En la tercera vida Evan pasa de lo más alto a lo más bajo. Su
aspecto es ahora más desaliñado, más torpe al hablar, va en silla de ruedas y
tiene la autoestima por los suelos. Por su estatus de inválido, es
menospreciado por sus compañeros de universidad y su amada Kayleigh, que está
saliendo con su mejor amigo, lo ve como una persona dependiente, un
discapacitado, no apto para el amor. Además, del disgusto, le ha provocado una
enfermedad crónica a su madre. La pérdida del amor, la pérdida de poder y la
culpa le llevan al intento de suicidio.
Nuestra última visión de Evan es de un interno en un
psiquiátrico. Lo vemos comportarse con agresividad y paranoia, ahora lleva el
pelo más largo y asalvajado y tiene un auténtico aspecto de demente.
En la sucesión de sus vidas posibles, vemos como Ewan
evoluciona hacia un ser nietzscheano. En cierto
modo, juega a ser Dios con su destino y con el de los que le rodean, está por
encima del Bien y del Mal, y no le importa amenazar, extorsionar, o atacar a
los demás con tal de conseguir sus fines. Nos choca, sobre todo, verle actuar
con la violencia de un adulto en su cuerpo de niño, cuando viaja al pasado.
Aunque sus motivaciones no dejan de ser honestas: que él y que sus seres
queridos tengan la mejor vida posible. Pero no hay ninguna vida que sea
perfecta. Parece que el destino fuera una balanza que se equilibra
inevitablemente: cuando él consigue a la chica que quiere, el hermano termina
mal; cuando evita que el hermano mate al perro, el hermano muere, la chica termina
de prostituta y el amigo, internado en un psiquiátrico. Cuando consigue que a
todos les vaya estupendamente bien, le toca quedarse sin brazos y sin piernas,
confinado a una vida de dependencia. Parece que, al final, el precio que tiene
que pagar por que todos estén lo mejor posible es renunciar a la mujer de su
vida.
Esta retahíla de imágenes es con lo que me quedo de esta película. Lo que más me gustó fue la variedad de identidades que se iban creando sobre la misma base de personaje en función de los cambios de guión. Es un trabajo duro y complejo, construir a un personaje, su imagen y su autoimagen, sus gustos, su modo de andar y gesticular, su modo de querer. Para construir cada una de estas identidades, los guionistas han tenido que tener en cuenta el contexto en el que vive y las relaciones personales que mantiene. Todos estos factores condicionan enormemente nuestra identidad, que no es un bloque sólido, sino más bien algo líquido.
Cuando me pongo a reflexionar sobre mi propia biografía y pienso en la cantidad de decisiones y casualidades que me han llevado hasta donde estoy ahora, me doy cuenta de lo frágil que es todo. Y a veces veo a gente que se me parece por la calle y no puedo evitar imaginarme si acaso serán otras versiones de mí que han tomado distintas decisiones ante las cuestiones y retos que se me han planteado en la vida. Pero esta divagación me llevaría muy lejos, y tendré que dejarla para otra entrada que bien podría titularse "Las vidas posibles de Sonia Palacín Blasco".
05 diciembre 2014
Cuestiones de género en el manga para mujeres
El género en dos mangas de Mizushiro Setona
Como siempre, sigo preocupada por las cuestiones de género en la cultura mediática, y este mes le ha tocado el turno a dos mangas para chicas o shôjo, ambos son obra de Mizushiro Setona. Aunque los ponga a parir en los próximos párrafos, quiero aclarar que ambos me han hecho disfrutar mucho con su lectura y son muy recomendables, más profundos y psicológicos que la mayoría de shôjo que una se encuentra por ahí.
After School Nightmare
"Pesadilla después de clase"
La autora complementa esta trama de telenovela con el mundo de los sueños, unas clases especiales a las que sólo algunos alumnos son convocados y en las que comparten un sueño colectivo. En el sueño toman la apariencia de su imagen interior y tienen que luchar entre ellos por conseguir la llave con la que salir del sueño y "graduarse". Mashiro, según se encuentre más identificado con una u otra parte de sí mismo, aparece vestido con el uniforme femenino o masculino del instituto.
Literariamente, mantiene la tensión en todo momento, saltando de una escena a otra, colocando en cada momento decisivo a un tercero que está mirando, profundizando en la psicología de los personajes hasta el límite. Todos tienen un trauma o cuestión que superar, personificado en el sueño. La autora va hilando la trama principal con personajes secundarios la mar de interesantes a lo largo de 39 capítulos (10 tomos) que convierten a esta serie en adictiva (y un problema cuando tienes exámenes de septiembre!). Este manga fue publicado en Japón en la revista Princess entre 2004 y 2007. Ha tenido bastante reconocimiento en el mundillo del manga, siendo nombrado por la Young Adult Library Services Assotiation como una de las diez mejores novelas gráficas para jóvenes de 2008; y fue nominado para el premio Eisner en 2007 en la categoría de Mejor Edición Americana de Material Internacional - Japón.
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| A partir de aquí hay spoilers |
Empecemos pues, con el análisis. El carácter de Mashiro es desde el principio híbrido: un chico de apariencia alegre pero internamente inseguro, algo asustadizo, preocupado por no herir ni disgustar a los demás hasta el punto de que Kureha lo llama "el príncipe de la hipocresía". Se esfuerza todo el tiempo por ser un chico responsable, fuerte y decidido (ésa es su concepción de hombre), y toma como modelo al profesor de kendo... que al final resulta ser un farsante. Parte de esta autoexigencia suya recae en negarse a sí mismo su atracción por Sou, que lo seduce ya desde los primeros capítulos. La homosexualidad está fuera de los planes de Mashiro... se deduce que también está mal vista en Japón.
Tiene que ser su yo femenino, encarnado en uno de los sueños, quien le diga: "a mí no puedes engañarme, estás completamente enamorado de Sou". Los sueños funcionan como un extraño mediador entre las distintas actuaciones de los personajes en la realidad. Al mismo tiempo, Kureha se cansa de que la trate como a una criatura y se va a resolver sus problemas sola. Mashiro intenta afrontar la pasión ardiente de Sou, al principio con timidez y después con decisión. Vemos como paulatinamente va asumiendo comportamientos de chica. Ya los tenía desde el principio (se sonrojaba y pegaba bofetadas cuando se sentía ofendido), pero a partir de que empiece a verse con Sou lo veremos armar escándalos, decaer, llorar, incluso vestirse de chica y pedir compasión a su senpai el profesor de kendo... el cual terminará aprovechándose de él. Vistos los errores que comete tanto como chico como como chica, Mashiro se verá avocado a afrontar su fragilidad de raíz.
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| Esta parte de la historia nos regala momentos homoeróticos realmente deliciosos... |
En estos últimos sueños, aparece con el uniforme femenino y ha cambiado las espadas dobles por una bandada de pájaros negros que salen de su cuerpo y atacan al enemigo. En una de éstas, se queda atrapado en el sueño y "sueña" dentro del sueño que es una mujer de verdad. La pesadilla es tan angustiosa que, al despertar, va corriendo a buscar a Sou y le pide que le "convierta en una mujer" (ya os imagináis a qué se refiere). Después de esto, no hay ninguna duda acerca de los roles que ambos desempeñan en la relación.
Acerca de los otros protagonistas. Sou y Kureha llegan a ser tan interesantes como Mashiro. Kureha se nos presenta como una chica traumatizada por la violación de que fue víctima en la infancia (de hecho, acepta a Mashiro en cuanto se entera de que es "medio hombre"), y a lo largo de los capítulos va encontrándose más y más desafíos que la llevarán a tomar la decisión de hacerse cargo de sí misma. Al final de la serie reaparece como una Kureha fuerte, capaz de luchar por sí misma, y que dedica sus últimos esfuerzos a ayudar a Mashiro a graduarse. Sou sufre el proceso inverso: aunque al principio lo vemos como un ligón y un tipo duro, frío y solitario, personificado en un caballero de armadura negra; tiene su talón de Aquiles en su hermana, por la que tiene un apego incestuoso y con la que se debate constantemente por ser capaz de dar su corazón y su confianza a otra mujer. Al final de la serie se descubre el secreto de la hermana y se revela que Sou había sido desde el principio el personaje más débil.
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| Bizarre love triangle! |
Así terminan los dos juntos, Sou y Mashiro, como una extraña pareja, de cara al público son compañeros, pero en la intimidad son novio y novia. Eso es algo que me decepcionó: a pesar de que se debate mucho sobre los roles, se distinguen claramente el mundo de los chicos del de las chicas, y Mashiro finalmente mata a su yo masculino para identificarse totalmente con una chica. Hasta Kureha dice "creo que Mashiro es realmente una chica, y me sorprendería mucho de que saliera con una mujer". Para lo interesante que era la lucha entre sus dos yos, masculino y femenino, la autora podría haber encontrado una solución intermedia... más queer. Pero no le puedes pedir a un shôjo que te cite a Judith Butler. Ella opinaría que este manga sirve a la heteronormatividad. Las lectoras del manga se identificarán con Mashiro-kun y celebrarán que se haya transformado psicológicamente en chica, que se haya juntado con un tipo tan guapo, duro por fuera y blandito por dentro como Sou, y que los dos sean amigos de una chica tan fuerte como Kureha.
"Kyuuso wa chiizu no yume wo miru" y "Sojou no koi wa nido haneru"
"The Cornered Mouse Dreams of Cheese"
Vamos ahora con un manga más adulto. Esta historia, editada en dos tomos en 2006 y 2009, narra la historia de amor entre un hombre heterosexual y uno homosexual. La esposa de Kyouichi Ichijou (debajo) contrata a un detective privado para que investigue supuestas infidelidades de éste. El detective, Imagase (encima), resulta ser un antiguo compañero de instituto de Kyouichi y que además ha estado siempre enamorado de él. Imagase le ofrece a Kyouichi ocultar las infidelidades a cambio de favores sexuales. Así comienza la tortuosa relación entre estos dos hombres.
No es nada sencilla, pues el amor de Imagase es obsesivo y le lleva a continuos ataques de celos y tristeza; mientras que Kyouichi no para de preguntarse si es capaz de amar a un hombre y de sentir que no le puede corresponder en la medida en la que él es amado. De por medio hay mogollón de discusiones de pareja e infidelidades con mujeres y hombres; pero también una vida cotidiana compartida y escenas llenas de ternura. Y, por supuesto, escenas eróticas cargadas con un matiz sadomasoquista que las hace la mar de excitantes...
Ahí, ahí, empálalo hasta el fondo!
La verdad es que es un manga dirigido a público adulto y eso se nota mucho en la narrativa. Hay otro ritmo, no es como After School Nightmare, donde en cada capítulo hay un montón de acción y de enredos... en este manga las cosas suceden a su tiempo, los sentimientos se desarrollan lentamente, hay menos esteticismo y más poesía de la vida cotidiana. Se da importancia a los detalles, como las colillas que Imagase se deja en el cenicero en casa de Ichijou y que éste conserva aunque hayan roto. La autora profundiza en la psique de los personajes a un nivel mucho mayor que en el anterior manga, no sólo importa la relación sino el modo de afrontar la vida. De hecho, recuerdo una cita del segundo tomo que dice algo así como "hay cosas más importantes en la vida que los líos amorosos...". Digamos que la perspectiva es realista... y adulta.
Amor obsesivo...
En el meollo del asunto hay, una vez más, una cuestión de identificación y roles de género. Me llamó mucho la atención la metamorfosis de Imagase, que al principio del primer tomo se presenta como un seductor, distante y elegante con su cigarro siempre en la boca... y, sin embargo, conforme va avanzando la relación comienza a mostrarse más débil y en seguida le monta un pollo a Ichijou por cualquier cosa. Imagase resulta ser celoso, inseguro, posesivo, e histérico... casi una chica. Pero a Ichijou le gusta. Ichijou es básicamente un buenazo que se pasa la serie intentando hacerlo lo mejor posible en la relación con el chaval, y que no puede evitar dejarse arrastrar cuando se le presenta una tía cachonda... Pero realmente quiere a Imagase. La trama más importante del primer tomo es la seducción de Imagase y el morbo de ver cómo Ichijou va cayendo poco a poco al lado oscuro...
Portada de capítulo: "La serpiente del paraíso"
En el segundo tomo viven como una pareja y también tienen sus crisis, especialmente porque Ichijou quiere estabilidad y el Imagase es un culo de mal asiento (sobre todo por la caña que le da, jaja!)... no quiero decir nada del final, pero no es un "fueron felices y comieron perdices".
Los aficionados al yaoi (en su mayoría "aficionadas") están familiarizados con las palabras "seme" y "uke", que denominan respectivamente al activo y al pasivo en la cama. Este carácter se suele extrapolar a la identidad del personaje en general y deviene en roles muy marcados. En este caso, Mizushiro Setona ha dibujado a Kyouichi moreno y senpai (significa 'compañero de más edad o de mayor rango'), que como en After School Nightmare hacía Sou, lleva el papel activo en la relación y en la cama. Imagase es rubio y más joven, igualito que Mashiro :) y consecuentemente más mono, más frágil, más pasivo... Bueno, para ser justos, aclararé que Imagase empieza siendo un tipo duro que corrompe a Ichijou, que se deja llevar; y conforme van avanzando en la relación se hace siempre la víctima y ruega al otro que lo quiera un poquito más cada día.
De "malote" a "nenaza"... vaya metamorfosis... si hasta se le agrandan los ojos...
Ha llegado el momento de confesar que Mizushiro Setona escribió este manga pensando en sus amigas casadas y amas de casa y consecuentemente busca su identificación con Imagase. Ya sabéis que en la sociedad japonesa hay mucho machismo, y como he dicho, la historia está pensada para amas de casa... de modo que, aunque ambos trabajan, casi siempre se muestra sólo la vida laboral de Ichijou (que además es jefe de sección, toma ya), ¡con lo interesantes que deben de ser las private investigations de Imagase!... que sólo podemos intuir por la vigilancia obsesiva que mantiene sobre su novio. Aunque tiene vivienda propia, prácticamente vive con Ichijou, y se dedica a limpiar la casa y cocinar para él y a quererle mucho. Que conste que todo esto lo estoy exagerando, en el manga no se dice evidentemente que Imagase sea "un ama de casa". Pero, ahora que lo digo, sí que hay una tira en el segundo tomo en la que se imagina cómo sería su vida con Ichijou si fuera mujer. En el contexto del cómic, resulta súper gracioso; pero a una estudiante de teorías queer... se le incendian los ojos!
"If I were a woman, I'd be an ordinary housewife"
La verdad es que viendo todas estas imágenes me digo: "Pero bueno, Ichijou, ¿cómo te cuesta tanto admitir que lo quieres, si es prácticamente una mujer?". Ya sé que hay homosexuales de todos los colores, desde machorros hasta locazas... pero no sé, me inquieta que los roles estén tan marcados y que la feminización de Imagase sea tan evidente. ¿Por qué no puede ser un tío normal, con una psique femenina y masculina a la vez, al que independientemente de ello le gustan los hombres? Además está la cuestión del cambio de acera que tiene que hacer Ichijou. La autora mantiene en todo momento que él es heterosexual, pero que en un momento de su vida se arrejunta con un tío. Yo tengo la teoría de que nos enamoramos de las personas, o mejor dicho de sus mentes, independientemente de que estén en un cuerpo masculino o femenino, y con eso me hago una bandera arcoiris... pero no es éste el caso.
En conclusión... este manga me ha enseñado los códigos del yaoi, y viene muy bien conocerlos para romperlos en el cómic que estoy haciendo ahora mismo (Otoño). Pero además me ha enseñado mogollón sobre narrativa, ritmo y composición; porque la autora tiene técnica, un dibujo impecable y gran sensibilidad para los efectos especiales (más horteras o más sutiles según el público objetivo) y es que además la tía sabe contar una historia y desarrolla la psicología de los personajes que da gusto... conociendo a Ichijou e Imagase, diría que casi parecen personas. No puedo dejar de admirar a Mizushiro Setona... me ha hecho disfrutar enormemente con una historia difícil de olvidar. Y para terminar de hacerle alabanzas, os recomiendo a todos los que habéis leído este artículo y que os mole el rollo del homoerotismo que lo busquéis por internet y empecéis a leerlo ya (yo lo he visto traducido al inglés en Mangatank). Y os olvidéis de todo lo que he dicho y os abandonéis a este placer adulto...
29 agosto 2014
Proyecto Casa de Muñecas. La parejita.
Desde el principio supe que iba a mezclar una Barbie con un Action Man para transexuarlos. Como este proyecto gira en torno a los roles de género, quería ver qué aspecto tenían los dos iconos mezclados. Hay que decir que estuve haciendo pruebas con distintas cabezas de muñeca antes de decidirme. Al hacerles fotos para comparar, me di cuenta de que parecían retratos, quiero decir, fotografías de personas de verdad. Empecé a ver que ciertos muñecos tenían personalidad propia y que podía llevarla a la vida mediante la fotografía.
Finalmente, los elegidos para el experimento fueron "la muñeca que hace abdominales" y "el militar serio". En cuanto perdieron las vestiduras, perdieron la cabeza el uno por el otro.
Ahora se quieren mucho, de hecho, los llamo "la parejita". Resulta tan paradójico verla a ella rodear con sus fuertes brazos los hombros de él, que siempre tiene un gesto tierno. La idea de fondo es el discurso sobre la performatividad del género, la independencia de sexo, sexualidad y género, en la línea de pensamiento de Judith Butler... pero, aunque esto pase desapercibido, tienen una imagen tan plástica que les hice toda una sesión de fotos. Algunas de ellas están enmarcadas en la casa de muñecas, al igual que muchas parejas felices se hacen fotos de estudio y las ponen en el salón o el dormitorio
He de confesar que mi favorito es él, con su cara impasible de hombre y ese cuerpo tan delicado de mujer. ¡Haz uno de tus gestos! ¡La cámara te adora!
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