Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
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18 agosto 2015
Inocencia en venta: el concepto de kawaii japonés
Últimamente no estoy publicando nada, y es que el trabajo de fin de máster me está absorbiendo todo el verano. Se trata de mi cómic Otoño y de una investigación teórica sobre las representaciones de la inocencia. Podéis ver los progresos en mi otro blog Otoño dedicado al proyecto. Quería colgar aquí un artículo que he escrito en la línea de la investigación, como anexo especial sobre la estética de la inocencia en Japón. En él podéis encontrar algunas claves sobre la cultura kawaii, el fenómeno idol, referencias al manga y al anime, al cine de animación japonés y al arte de Takashi Murakami.
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
05 diciembre 2014
Cuestiones de género en el manga para mujeres
El género en dos mangas de Mizushiro Setona
Como siempre, sigo preocupada por las cuestiones de género en la cultura mediática, y este mes le ha tocado el turno a dos mangas para chicas o shôjo, ambos son obra de Mizushiro Setona. Aunque los ponga a parir en los próximos párrafos, quiero aclarar que ambos me han hecho disfrutar mucho con su lectura y son muy recomendables, más profundos y psicológicos que la mayoría de shôjo que una se encuentra por ahí.
After School Nightmare
"Pesadilla después de clase"
La autora complementa esta trama de telenovela con el mundo de los sueños, unas clases especiales a las que sólo algunos alumnos son convocados y en las que comparten un sueño colectivo. En el sueño toman la apariencia de su imagen interior y tienen que luchar entre ellos por conseguir la llave con la que salir del sueño y "graduarse". Mashiro, según se encuentre más identificado con una u otra parte de sí mismo, aparece vestido con el uniforme femenino o masculino del instituto.
Literariamente, mantiene la tensión en todo momento, saltando de una escena a otra, colocando en cada momento decisivo a un tercero que está mirando, profundizando en la psicología de los personajes hasta el límite. Todos tienen un trauma o cuestión que superar, personificado en el sueño. La autora va hilando la trama principal con personajes secundarios la mar de interesantes a lo largo de 39 capítulos (10 tomos) que convierten a esta serie en adictiva (y un problema cuando tienes exámenes de septiembre!). Este manga fue publicado en Japón en la revista Princess entre 2004 y 2007. Ha tenido bastante reconocimiento en el mundillo del manga, siendo nombrado por la Young Adult Library Services Assotiation como una de las diez mejores novelas gráficas para jóvenes de 2008; y fue nominado para el premio Eisner en 2007 en la categoría de Mejor Edición Americana de Material Internacional - Japón.
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| A partir de aquí hay spoilers |
Empecemos pues, con el análisis. El carácter de Mashiro es desde el principio híbrido: un chico de apariencia alegre pero internamente inseguro, algo asustadizo, preocupado por no herir ni disgustar a los demás hasta el punto de que Kureha lo llama "el príncipe de la hipocresía". Se esfuerza todo el tiempo por ser un chico responsable, fuerte y decidido (ésa es su concepción de hombre), y toma como modelo al profesor de kendo... que al final resulta ser un farsante. Parte de esta autoexigencia suya recae en negarse a sí mismo su atracción por Sou, que lo seduce ya desde los primeros capítulos. La homosexualidad está fuera de los planes de Mashiro... se deduce que también está mal vista en Japón.
Tiene que ser su yo femenino, encarnado en uno de los sueños, quien le diga: "a mí no puedes engañarme, estás completamente enamorado de Sou". Los sueños funcionan como un extraño mediador entre las distintas actuaciones de los personajes en la realidad. Al mismo tiempo, Kureha se cansa de que la trate como a una criatura y se va a resolver sus problemas sola. Mashiro intenta afrontar la pasión ardiente de Sou, al principio con timidez y después con decisión. Vemos como paulatinamente va asumiendo comportamientos de chica. Ya los tenía desde el principio (se sonrojaba y pegaba bofetadas cuando se sentía ofendido), pero a partir de que empiece a verse con Sou lo veremos armar escándalos, decaer, llorar, incluso vestirse de chica y pedir compasión a su senpai el profesor de kendo... el cual terminará aprovechándose de él. Vistos los errores que comete tanto como chico como como chica, Mashiro se verá avocado a afrontar su fragilidad de raíz.
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| Esta parte de la historia nos regala momentos homoeróticos realmente deliciosos... |
En estos últimos sueños, aparece con el uniforme femenino y ha cambiado las espadas dobles por una bandada de pájaros negros que salen de su cuerpo y atacan al enemigo. En una de éstas, se queda atrapado en el sueño y "sueña" dentro del sueño que es una mujer de verdad. La pesadilla es tan angustiosa que, al despertar, va corriendo a buscar a Sou y le pide que le "convierta en una mujer" (ya os imagináis a qué se refiere). Después de esto, no hay ninguna duda acerca de los roles que ambos desempeñan en la relación.
Acerca de los otros protagonistas. Sou y Kureha llegan a ser tan interesantes como Mashiro. Kureha se nos presenta como una chica traumatizada por la violación de que fue víctima en la infancia (de hecho, acepta a Mashiro en cuanto se entera de que es "medio hombre"), y a lo largo de los capítulos va encontrándose más y más desafíos que la llevarán a tomar la decisión de hacerse cargo de sí misma. Al final de la serie reaparece como una Kureha fuerte, capaz de luchar por sí misma, y que dedica sus últimos esfuerzos a ayudar a Mashiro a graduarse. Sou sufre el proceso inverso: aunque al principio lo vemos como un ligón y un tipo duro, frío y solitario, personificado en un caballero de armadura negra; tiene su talón de Aquiles en su hermana, por la que tiene un apego incestuoso y con la que se debate constantemente por ser capaz de dar su corazón y su confianza a otra mujer. Al final de la serie se descubre el secreto de la hermana y se revela que Sou había sido desde el principio el personaje más débil.
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| Bizarre love triangle! |
Así terminan los dos juntos, Sou y Mashiro, como una extraña pareja, de cara al público son compañeros, pero en la intimidad son novio y novia. Eso es algo que me decepcionó: a pesar de que se debate mucho sobre los roles, se distinguen claramente el mundo de los chicos del de las chicas, y Mashiro finalmente mata a su yo masculino para identificarse totalmente con una chica. Hasta Kureha dice "creo que Mashiro es realmente una chica, y me sorprendería mucho de que saliera con una mujer". Para lo interesante que era la lucha entre sus dos yos, masculino y femenino, la autora podría haber encontrado una solución intermedia... más queer. Pero no le puedes pedir a un shôjo que te cite a Judith Butler. Ella opinaría que este manga sirve a la heteronormatividad. Las lectoras del manga se identificarán con Mashiro-kun y celebrarán que se haya transformado psicológicamente en chica, que se haya juntado con un tipo tan guapo, duro por fuera y blandito por dentro como Sou, y que los dos sean amigos de una chica tan fuerte como Kureha.
"Kyuuso wa chiizu no yume wo miru" y "Sojou no koi wa nido haneru"
"The Cornered Mouse Dreams of Cheese"
Vamos ahora con un manga más adulto. Esta historia, editada en dos tomos en 2006 y 2009, narra la historia de amor entre un hombre heterosexual y uno homosexual. La esposa de Kyouichi Ichijou (debajo) contrata a un detective privado para que investigue supuestas infidelidades de éste. El detective, Imagase (encima), resulta ser un antiguo compañero de instituto de Kyouichi y que además ha estado siempre enamorado de él. Imagase le ofrece a Kyouichi ocultar las infidelidades a cambio de favores sexuales. Así comienza la tortuosa relación entre estos dos hombres.
No es nada sencilla, pues el amor de Imagase es obsesivo y le lleva a continuos ataques de celos y tristeza; mientras que Kyouichi no para de preguntarse si es capaz de amar a un hombre y de sentir que no le puede corresponder en la medida en la que él es amado. De por medio hay mogollón de discusiones de pareja e infidelidades con mujeres y hombres; pero también una vida cotidiana compartida y escenas llenas de ternura. Y, por supuesto, escenas eróticas cargadas con un matiz sadomasoquista que las hace la mar de excitantes...
Ahí, ahí, empálalo hasta el fondo!
La verdad es que es un manga dirigido a público adulto y eso se nota mucho en la narrativa. Hay otro ritmo, no es como After School Nightmare, donde en cada capítulo hay un montón de acción y de enredos... en este manga las cosas suceden a su tiempo, los sentimientos se desarrollan lentamente, hay menos esteticismo y más poesía de la vida cotidiana. Se da importancia a los detalles, como las colillas que Imagase se deja en el cenicero en casa de Ichijou y que éste conserva aunque hayan roto. La autora profundiza en la psique de los personajes a un nivel mucho mayor que en el anterior manga, no sólo importa la relación sino el modo de afrontar la vida. De hecho, recuerdo una cita del segundo tomo que dice algo así como "hay cosas más importantes en la vida que los líos amorosos...". Digamos que la perspectiva es realista... y adulta.
Amor obsesivo...
En el meollo del asunto hay, una vez más, una cuestión de identificación y roles de género. Me llamó mucho la atención la metamorfosis de Imagase, que al principio del primer tomo se presenta como un seductor, distante y elegante con su cigarro siempre en la boca... y, sin embargo, conforme va avanzando la relación comienza a mostrarse más débil y en seguida le monta un pollo a Ichijou por cualquier cosa. Imagase resulta ser celoso, inseguro, posesivo, e histérico... casi una chica. Pero a Ichijou le gusta. Ichijou es básicamente un buenazo que se pasa la serie intentando hacerlo lo mejor posible en la relación con el chaval, y que no puede evitar dejarse arrastrar cuando se le presenta una tía cachonda... Pero realmente quiere a Imagase. La trama más importante del primer tomo es la seducción de Imagase y el morbo de ver cómo Ichijou va cayendo poco a poco al lado oscuro...
Portada de capítulo: "La serpiente del paraíso"
En el segundo tomo viven como una pareja y también tienen sus crisis, especialmente porque Ichijou quiere estabilidad y el Imagase es un culo de mal asiento (sobre todo por la caña que le da, jaja!)... no quiero decir nada del final, pero no es un "fueron felices y comieron perdices".
Los aficionados al yaoi (en su mayoría "aficionadas") están familiarizados con las palabras "seme" y "uke", que denominan respectivamente al activo y al pasivo en la cama. Este carácter se suele extrapolar a la identidad del personaje en general y deviene en roles muy marcados. En este caso, Mizushiro Setona ha dibujado a Kyouichi moreno y senpai (significa 'compañero de más edad o de mayor rango'), que como en After School Nightmare hacía Sou, lleva el papel activo en la relación y en la cama. Imagase es rubio y más joven, igualito que Mashiro :) y consecuentemente más mono, más frágil, más pasivo... Bueno, para ser justos, aclararé que Imagase empieza siendo un tipo duro que corrompe a Ichijou, que se deja llevar; y conforme van avanzando en la relación se hace siempre la víctima y ruega al otro que lo quiera un poquito más cada día.
De "malote" a "nenaza"... vaya metamorfosis... si hasta se le agrandan los ojos...
Ha llegado el momento de confesar que Mizushiro Setona escribió este manga pensando en sus amigas casadas y amas de casa y consecuentemente busca su identificación con Imagase. Ya sabéis que en la sociedad japonesa hay mucho machismo, y como he dicho, la historia está pensada para amas de casa... de modo que, aunque ambos trabajan, casi siempre se muestra sólo la vida laboral de Ichijou (que además es jefe de sección, toma ya), ¡con lo interesantes que deben de ser las private investigations de Imagase!... que sólo podemos intuir por la vigilancia obsesiva que mantiene sobre su novio. Aunque tiene vivienda propia, prácticamente vive con Ichijou, y se dedica a limpiar la casa y cocinar para él y a quererle mucho. Que conste que todo esto lo estoy exagerando, en el manga no se dice evidentemente que Imagase sea "un ama de casa". Pero, ahora que lo digo, sí que hay una tira en el segundo tomo en la que se imagina cómo sería su vida con Ichijou si fuera mujer. En el contexto del cómic, resulta súper gracioso; pero a una estudiante de teorías queer... se le incendian los ojos!
"If I were a woman, I'd be an ordinary housewife"
La verdad es que viendo todas estas imágenes me digo: "Pero bueno, Ichijou, ¿cómo te cuesta tanto admitir que lo quieres, si es prácticamente una mujer?". Ya sé que hay homosexuales de todos los colores, desde machorros hasta locazas... pero no sé, me inquieta que los roles estén tan marcados y que la feminización de Imagase sea tan evidente. ¿Por qué no puede ser un tío normal, con una psique femenina y masculina a la vez, al que independientemente de ello le gustan los hombres? Además está la cuestión del cambio de acera que tiene que hacer Ichijou. La autora mantiene en todo momento que él es heterosexual, pero que en un momento de su vida se arrejunta con un tío. Yo tengo la teoría de que nos enamoramos de las personas, o mejor dicho de sus mentes, independientemente de que estén en un cuerpo masculino o femenino, y con eso me hago una bandera arcoiris... pero no es éste el caso.
En conclusión... este manga me ha enseñado los códigos del yaoi, y viene muy bien conocerlos para romperlos en el cómic que estoy haciendo ahora mismo (Otoño). Pero además me ha enseñado mogollón sobre narrativa, ritmo y composición; porque la autora tiene técnica, un dibujo impecable y gran sensibilidad para los efectos especiales (más horteras o más sutiles según el público objetivo) y es que además la tía sabe contar una historia y desarrolla la psicología de los personajes que da gusto... conociendo a Ichijou e Imagase, diría que casi parecen personas. No puedo dejar de admirar a Mizushiro Setona... me ha hecho disfrutar enormemente con una historia difícil de olvidar. Y para terminar de hacerle alabanzas, os recomiendo a todos los que habéis leído este artículo y que os mole el rollo del homoerotismo que lo busquéis por internet y empecéis a leerlo ya (yo lo he visto traducido al inglés en Mangatank). Y os olvidéis de todo lo que he dicho y os abandonéis a este placer adulto...
28 agosto 2014
Proyecto Casa de Muñecas. Lolita.
Quiero dedicarle una entrada a mi muñeca favorita. Desde el principio, me llamó la atención por ser la más grande y la más realista de todas. Poco a poco, fui concibiendo su personalidad y creé una historia a través de imágenes. Quería presentárosla, pues es una de las partes del proyecto con la que más contenta estoy.
La historia de Lolita
Me habían hablado mucho de la novela de Nabokov, pero nunca era el momento adecuado para leerla. Este verano me dio por ver las dos versiones cinematográficas, la de Kubrick y la de Adrien Lyne, y quedé bastante impresionada, sobre todo por la segunda.
Es la historia de un culto profesor de francés de edad media, llamado Humbert, que debido a un amor frustrado de su adolescencia se ha quedado atrapado en esa fase erótica y sólo siente atracción por las jovencitas inocentes, o, como él les dice, "nínfulas". Por motivos de trabajo, se aloja en la casa de la señora Haze, una viuda que tiene una hija de dieciséis años (en la peli) llamada Lolita. En seguida se enamora de la pequeña, que disfruta tonteando con él. Sin embargo, no es la única que pelea por su atención: la madre también se enamora de él, y Humbert termina casándose con ella para poder estar cerca de la hija. Se trata de un matrimonio falso y la madre termina desengañándose y quitándose de en medio.
Comienza entonces un idilio para Humbert y Lolita, que viajan por los Estados Unidos aparentando ser padre e hija hacia fuera pero comportándose como amantes en la intimidad. Los días bonitos terminan para dar paso a una extraña "vida familiar" en la que Humbert actúa como padre controlador y amante celoso, y Lolita intenta aprovecharse de él y manipularlo para conseguir sus fines. Entre ellos, un admirador de dudosas intenciones. La oscuridad de su amor no puede tener otro final que la tragedia y la soledad.
Después de referir brevemente el argumento (¡espero no haber reventado la historia!), me centraré en el personaje de Lolita, que ha dado nombre a la muñeca. Habiendo estado controlada por su madre, encuentra en Humbert un modo de tener libertad y, a la vez, poder. Este poder se basa en la seducción. Se podría pensar que es cruel con él, sobre todo en la última etapa de su relación, pero no lo es más de lo que él ha sido con ella, arruinándole la vida. Tampoco tiene a nadie más, salvando al admirador, que es un pervertido. Es un personaje trágico, como su final.
La muñeca
Compré a Lolita en una tienda de muñecos del Rastro de Madrid. Venía con ropas de macarra, las sienes recortadas y pintadas en la piel. Debió de pertenecer a alguna choni. Tenía articulaciones de bola, mucha movilidad, por tanto; y era la más proporcionada de todas las muñecas. Me recordaba a una adolescente y decidí no limpiarle las pintadas, considerándolas "tatuajes", y reservarle un destino especial.
Muy pronto, me di cuenta de que la muñeca tenía una tendencia a adoptar posturas eróticas. Posaba muy bien. Su cuerpo era el de una niña, sin senos desarrollados, y con una ridícula ausencia debajo del pubis. Parecía que intentara venderme su inocencia, como una niña que se pinta para parecer mayor. Entonces vi las películas. Había estado haciendo fotos de "la parejita", y había estado investigando con los muñecos y el atrezzo para hacer "postalitas". Decidí atreverme con una sesión de fotos más seria y le di a la muñeca el nombre de Lolita.
Fotografías
Preparé una serie de vestuarios. Abrí el cajón de los vestidos, donde meto la ropa de todos (porque a todos los desnudo nada más empezar), y tomé prestado un vestido de corte inocente. Le hice un lazo de raso para el pelo. Inspirándome en las lolitas japonesas, le confeccioné unos calcetines de encaje y unos zapatitos de colegiala, que no podían faltar para completar la estética naive. Con este vestuario le hice fotos en mi dormitorio, con luz suave, entre la cama, las fotos de familia y una caja de mimbre.
El siguiente nivel era el semidesnudo. Lolita llevaría el sujetador pintado, como lo llevaba cuando la encontré, y un tutú rosa que le ajusté de otra muñeca. Le quité los zapatos, pero no los calcetines. Busqué para la sesión una atmósfera erótica y refinada en el salón, con luz pálida y difusa sobre una silla de época que había por casa. Dicen que lo más excitante no es el desnudo, sino el acto de desnudarse, y dediqué algunas fotos al proceso. Pero siempre ha sido algo difícil de congelar. Le hice un montón de fotos, en diversas posturas, cada vez más insinuantes, enseñando sus partes íntimas a través de los velos del tutú. Me inspiró mucho oír la canción "Corrupt", del disco de Depeche Mode que estaba escuchando, y que habla precisamente de corromper a a una niña. Esta es la sesión que más acorde está con lo que se considera "estética de lolita", en tonos pastel, inocente pero insinuante.
¿Qué tal, estáis muy calientes? Pues aún hay más. Quería llevar el fetichismo al extremo, hasta el punto de la dominación y el masoquismo. La desnudé completamente y en primer lugar le até de manos y pies con unas gomas, y después le hice una verdadera sesión de bondage con unos cordones negros. En las fotografías que he hecho hasta ahora, he intentado que pareciera viva, como las muñecas de Bellmer, mediante la postura, el giro de la cabeza y la luz. En esta sesión, sin embargo, Lolita se convierte literalmente en una marioneta, atada y colgada de cuerdas, y algunas de sus posturas son más de muñeca que de mujer. Para esta sesión quería una estética barroca, y utilicé una tela marrón, una luz más dura, un tapete de encaje y la infinitud de posturas de esta muñeca, algunas realmente retorcidas y dramáticas. Pero ella no protestó en ningún momento.
Lolita es una niña que está empezando a ser mujer. Pero no sabe cómo hacerlo. El panteón femenino le ofrece dos modelos de conducta: o "virgen" o "puta". Lolita se mueve entre esos dos ideales, de la extrema pureza a la extrema corrupción, y su poder de seducción acaba volviéndose contra ella, cuando finalmente es manejada como una marioneta por la sociedad del espectáculo.
Con esto ha perdido simbólicamente la inocencia. Está marcada por su propia tragedia. A la hora de montar la instalación, la coloqué en la mesa, sentada sobre el tapete de encaje, de espaldas a los demás y con el maquillaje corrido, como si hubiera estado llorando. Decidí esconder sus fotos en un libro, para que no estuvieran completamente a la vista, y fuera el espectador el que tuviera que rebuscar en su intimidad, como un voyeur. Qué mejor libro para guardar su secreto que la novela que le dio nombre. Así pues, esta parte del trabajo semiescondida en un libro que reposa en la mesita, al lado del sillón y muy cerca de la muñeca.
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