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12 mayo 2015

Manifiesto contra la velocidad

 Madrid, la ciudad del eterno tránsito
movimiento
velocidad



Como el conejo de Alicia, somos esclavos del reloj y vamos corriendo a todas partes. Corremos por encima del agua, como los hijos de dios, pero estamos con el agua al cuello; corremos para huir de la sombra que nos persigue a todas partes, el yo que no vemos, pero que se sienta a beber a nuestro lado cuando nos sentimos vacíos.

¿Vacíos de qué? No sabría decirle: mi mente está vacía; aunque por ella pasan diariamente millares de quehaceres, conversaciones, sonrisas... pero ninguna se queda, se marchan sin dejar rastro, o quizá soy yo la que se va, pues estoy yendo continuamente de un lado para otro, siempre corriendo, con la mente en otra parte, incapaz de parar...

En mi histeria de movimientos tengo la falsa sensación de que todo va bien, o por lo menos va; ha de ser un amigo el que me ponga delante del espejo y me diga: "mírate bien: ya no tienes ilusión". Y, por mucho que odie reconocerlo, acepte que mis manos nunca han sido tan capaces y nunca se han sentido tan inútiles... ni mi pecho tan angustiado, mi corazón tan pesado ni mi cerebro tan asolado, expropiado, y descuidado... Sí... creo que mi "cuarto de atrás" ha sido invadido... como mi tiempo... mi tiempo y mi espacio se me han escapado como arena entre los dedos. Me los han quitado de las manos, los han llenado de cosas -tareas, compromisos, palabras- y no sé qué hacer con el poco espacio que queda. Ni siquiera puedo sentarme a pensar.

Por lo menos me queda esta libreta, que voy manchando con la tinta de mi angustia y mis sueños, en momentos robados al movimiento del mundo, instantáneas de luz que yo dejaba anotadas en la lista de "cosas para pensar". Y ahora he de dejarla para sumirme de nuevo en el frenesí de vivir muriendo, hundiéndome cada vez más en la sombra, alejándome de mí misma y convirtiéndome en el monstruo  que no veo en el espejo, sino reflejado en los demás... o como lo llaman comúnmente... en un ser adulto.




La acidia


La acidia es la expresión última de la desgana, saluda con una sonrisa forzada, automática, ríe con una risa prestada, se inyecta café en las venas... la acidia ha perdido el sentido de las cosas, es incapaz de disfrutar, de estarse quieta por un momento y vivir el presente, se siente eternamente fuera de las situaciones, es una cosa más muerta que viva, se está convirtiendo en un autómata; incapaz, como decía de disfrutar de lo inmaterial, uno de los pocos consuelos que le quedan es el placer de lo material. La acidia disfruta íntimamente con los objetos, como si los engullera, compra objetos siempre que puede, aunque no los necesite, entonces, ¿para qué? Quizá se ha rebajado hasta tal punto en la escala de lo humano que siente a los objetos como sus semejantes, dicho de otro modo, quizá está tan anestesiada por el sueño materialista que cree que los objetos están más vivos que ella.

¿Cómo empezó la acidia a desconectar de la experiencia real? Fue precisamente gracias a la capacidad de estar "siempre conectada": un aparatito en su bolsillo le avisaba instantáneamente de todo lo que estaba sucediendo en el mundo. ¿En qué punto sus ojos juraron fidelidad a la pantalla y su boca esclavitud a los mensajes de texto? ¿En qué momento sus dedos, adictos a la pantalla táctil, se volvieron insensibles a las caricias del mundo real? En algún momento el corazón se acostumbró a la distancia, cambió comunicación por telecomunicación y está actualizando a su última versión las definiciones de confiar, compartir, amar.




Huelga espiritual


Todas mis facetas, todas mis yos, se han reunido esta noche en mi cama para firmar este manifiesto. Nos declaramos en huelga espiritual, de hoy en adelante y de forma indefinida, hasta que recobremos el sentido de nuestro devenir. Vamos a ralentizar nuestro ritmo de vida, a permitirnos momentos de desconexión, a sacar a la persona que llevamos dentro del autómata, detrás de la máscara; y a buscarla detrás de las máscaras de los demás.

Reclamamos para nosotras el derecho a atrincherarnos, nuestro cuarto de atrás, un espacio-tiempo para la intimidad. Necesitamos construir una trinchera interior -una barrera permeable, necesaria- para separarnos del flujo de datos y personas, para construir dentro de esa trinchera un remanso donde pueda existir algo parecido a un yo.

Una vez tengamos este espacio-tiempo, esta sede del yo, seremos capaces de elaborar de nuevo fantásticas ideas, proyectos, de ampliar nuestra biblioteca, y de lidiar con la escuela, el supermercado, los hobbys y las situaciones sociales. Viviremos en una celebración continua -una fiesta interior... Fuera de la trinchera, el cambio quizá sea imperceptible -nuestra sede es invisible- pero necesitamos organizarnos, necesitamos crear nuestra propia subjetividad... como base desde la que buscar la autorrealización... y no nos vamos a mover hasta conseguirlo.

Nos declaramos, según lo dicho, en huelga espiritual.

Firmado:

todas las Sonias


12 febrero 2015

De mayor, yo quiero ser como Annette Messager

Annette Messager es una artista francesa nacida en 1943. Es conocida por sus instalaciones con peluches y animales disecados. Ha expuesto en el Pompidou y el MOMA, entre otros, y en 2005 se llevó el León de Oro de la Bienal de Venecia. A los que el nombre no os sea familiar, tal vez os suene el de su marido, Christian Boltanski.



Annette Messager en sus años mozos


Desde la primera imagen, me sentí muy cercana a esta artista. Tenemos intereses en común: el objeto encontrado, los peluches, los tejidos como la lana y la malla; la identidad, la infancia, la fantasía, el erotismo, el surrealismo... Una de sus obras más conocidas, Mes Pensionnaires de 1971, consiste en una serie de gorriones disecados vestidos con jerséys de lana en una vitrina. Decidme si no puede haber una cosa más tierna y siniestra al mismo tiempo.



Mes Pensionnaires, El descanso de los pensionistas, 1971-1972


Aunque ella no se declare feminista, a lo largo de su obra aparecen muchas imágenes y lemas reivindicativos de la posición de inferioridad en la que se encontraba por ser mujer, y ella misma juega con su identidad y los estereotipos de género, como en los álbumes en los que recopila fotografías de bodas y parejas de famosos de los periódicos y se incluye a sí misma en el titular o escribiendo comentarios debajo. Diría que lleva el feminismo por dentro, en su vida cotidiana. En ese sentido, esta es una de mis fotografías preferidas de la época en que le dio por hacer body painting:



La femme homme. 1975


Como podéis ir viendo, no es una artista que se haya limitado a un solo lenguaje plástico, sino que se ha movido entre el dibujo, la fotografía, la pintura, la escultura y la instalación. También se ha ido creando distintas identidades, que personifican sus distintos impulsos artísticos: Annette Messager artista, Annette Messager coleccionista, Annette Messager mujer práctica, Annette Messager trucadora y Annette Messager traficante. No se corta a la hora de ponerse a sí misma y a su vida como tema de su obra. Entiendo que es una forma de construirse y de comprenderse a sí misma. Creo que lo que más me gusta de su obra es la capacidad que tiene de generar instalaciones interesantísimas con objetos muy normales, como peluches o fotos. Los cuelga, los empala, los tira por el suelo, los ata, los agrupa en la pared formando siluetas... desde luego, tiene montajes muy originales. Si queréis ver algo espectacular, os recomiendo que busquéis algún vídeo de Casino, la que montó para la bienal de Venecia. Está inspirada en Pinocho, y es una cosa cinética y escenográfica muy impresionante. 











Todo esto lo hace ella, es una manitas...


En el título digo que de mayor me gustaría ser como ella; pero miento, creo que yo toco más palos y eso es muy importante en mi investigación artística, la multidisciplinariedad (esa palabra existe?). Pero sí que la admiro y me siento identificada con ella respecto a su mundo interior. Annette Messager ha trabajado con un sinfín de objetos y materiales, pero los gestos y actitudes que se repiten de un proyecto a otro nos hablan de una sensibilidad muy especial, mujer, niña, pensadora, poetisa... 
No sé si me explico. Para que os quede más claro, voy a terminar con una cita que he encontrado en la Wikipedia que me ha gustado mucho y resume todo esto que hablaba del mundo interior y la poesía de los objetos... y que me da pie a emprender el vuelo y comenzar mi propia investigación.

Mediante el uso de las prácticas modestas próximas al Art Brut , los llamados artes primeros (los talismanes cotidianos), la artesanía, el arte de las tareas diarias (los talismanes cotidianos)o las producciones de la infancia (la práctica recurrente del día) Messager quiere saber en qué momento una creación pertenece al reino del arte.










29 agosto 2014

Proyecto Casa de Muñecas. Conclusión.

La instalación me decepcionó un poco. El resultado daba la sensación de que los muñecos habían invadido la casa, no de ser una "Casa de Muñecas". No estaba a la altura de mis expectativas... y no dejaba de ser el salón de mi casa. Pero tenía que intentarlo, e hice algunos hallazgos; de modo que si volviera a repetirlo sabría qué elementos funcionan juntos y cómo hacer sitio a los muñecos.

Con el proyecto en general estoy bastante satisfecha. En la experimentación he probado muchas cosas, he puesto alambres, gomas y pegamento; he hecho zapatos, he teñido cabelleras y maquillado cuerpos, y hasta he sacado moldes de los muñecos... Siempre se puede hacer más, y me habría encantado poder modelar piezas a mi gusto y ensamblar muñecos más complejos o más grandes. En cuanto a la fotografía, es el mejor registro de mi trabajo y creo que he conseguido crear imágenes efectivas con medios muy limitados (pañuelos, tapetes y lámparas de mesa).

En el futuro me podría plantear hacer un stop-motion. Estos muñecos tienen bastante personalidad y serían buenos personajes para una animación. En este verano, trabajando sola y con poco más de un mes de tiempo, me era imposible.

También me he planteado, aunque suene a broma, crearle una cuenta de Facebook a Lolita en la que publicar sus fotos. Y ver cómo reacciona la gente. No sé si para Lolita supondría una forma de tener popularidad o una forma más de explotación. En ese caso, yo sería una especie de "chulo" que comercia con fotografías perversas. Pero son sólo remordimientos que me asolan a veces, y temo que se mueva y venga de noche a mi habitación a vengarse por lo que le he hecho...

Volviendo al tema, creo que he conseguido herramientas para continuar con esta línea de trabajo en el futuro. Los muñecos, maniquíes y marionetas siempre me han gustado, y voy a continuar recolectando muñecas rotas y utilizándolas de un modo artístico, lúdico o decorativo. Cuando empecé tenía un entusiasmo intelectual militante y sentía que mis muñecos iban a revolucionar los cánones estéticos. A medida que iba jugando con ellos, me fui encariñando cada vez más con sus caprichosas formas y ahora los veo desde un punto de vista más cercano. No son máquinas de guerra... son sólo muñecos.







Bibliografía


  • Pilar Pedraza: Máquinas de amar. Secretos del cuerpo artificial. Editorial Valdemar, Madrid, 1998.
  • Hans Bellmer: Anatomía de la imagen. Ediciones La Central, Barcelona, 2010.
  • Henrik Ibsen: Casa de muñecas. Ed. Alba, Madrid, 1996.
  • Vladimir Nabokov: Lolita. Unidad Editorial, Madrid, 1999.

Filmografía


  • "Lolita", Stanley Kubrik (1962)
  • "Lolita", Adrien Lyne (1997)
  • "Jabberwocky", Jan Svankmajer (1971)
  • "Tamaño natural", Luis García Berlanga (1973)


Proyecto Casa de Muñecas. Instalación.

La idea inicial de este proyecto era montar una instalación con los muñecos simulando una casa de muñecas. Habría muebles de época, de tamaño natural, sobre los que dispondría a los muñecos y entre los que el espectador podría caminar y sentarse. Habría algunos elementos de atrezzo para completar la escenografía: vajilla usada, carteles, fotos de familia, incluso música... Quería crear un espacio que envolviera al espectador y con el que pudiera interactuar. Quería crear la ilusión de que la "casa de muñecas" estaba viva, es decir, que ellos realmente vivían allí y eran capaces de moverse cuando no había nadie mirando. Asimismo, había proyectado reservar una zona para "taller", es decir, lo que sería mi mesa de trabajo; para que los visitantes pudieran jugar ellos también a crear muñecos alternativos.

Así es que empecé a enmarcar las "fotos de familia". Imprimí las fotografías que más me gustaban de los artistas que me han influido y las monté en los marcos que había por casa. Estas fotos se colocarían en las paredes y en mesitas, de modo que fueran los tíos y primos de mis muñecos. Esta labor habría sido mucho más costosa si no me hubiera ayudado mi madre.

A lo largo del proyecto dediqué mucha atención a la fotografía, hasta el punto de que diría que es tan importante como la labor manual. Realicé sesiones de fotos de "la parejita" y de Lolita, y también fotografías que llamo "de postalita", combinando los muñecos con elementos decorativos y una iluminación más cuidada. Llegué a plantearme que las fotografías fueran lo único que mostrara del proyecto. La razón para esto era que las imágenes contienen la posibilidad de que el muñeco tenga vida, le confieren una postura y una iluminación, un sentimiento, en definitiva. En cambio, al verlos físicamente, es indudable que son objetos sin vida. Temía que montar la instalación equivaliera a "matar" a los muñecos.

Con todo, decidí intentarlo, porque hay que arriesgarse para progresar; y utilicé los medios que tenía a mano: el salón de mi casa. No podía conseguir un espacio propio, pero confiaba en que la decoración del salón ayudara a crear ambiente.

Así es que colgué las fotos y coloqué a los muñecos en mesas y estanterías. La muñeca atada con lana quedó colgada de la lámpara, y su compañera Barbie, crucificada con celo en la pared. Hice una selección de las fotos de la parejita y las enmarqué en la pared; y escondí las fotos de Lolita en la novela que le dio nombre. A ella la senté cerca, con el maquillaje corrido. A la entrada, en la mesa del comedor, había emplazado el taller, con piezas de muñecos y herramientas para montarlos.

Durante todo este tiempo me había centrado mucho en los muñecos en sí; pero a la hora del montaje me di cuenta de que era igualmente importante cómo mis figuras interactuaban con el espacio y los muebles, y cómo podía intentar crear escenas.
























































Proyecto Casa de Muñecas. La parejita.


Desde el principio supe que iba a mezclar una Barbie con un Action Man para transexuarlos. Como este proyecto gira en torno a los roles de género, quería ver qué aspecto tenían los dos iconos mezclados. Hay que decir que estuve haciendo pruebas con distintas cabezas de muñeca antes de decidirme. Al hacerles fotos para comparar, me di cuenta de que parecían retratos, quiero decir, fotografías de personas de verdad. Empecé a ver que ciertos muñecos tenían personalidad propia y que podía llevarla a la vida mediante la fotografía.











Finalmente, los elegidos para el experimento fueron "la muñeca que hace abdominales" y "el militar serio". En cuanto perdieron las vestiduras, perdieron la cabeza el uno por el otro.









Ahora se quieren mucho, de hecho, los llamo "la parejita". Resulta tan paradójico verla a ella rodear con sus fuertes brazos los hombros de él, que siempre tiene un gesto tierno. La idea de fondo es el discurso sobre la performatividad del género, la independencia de sexo, sexualidad y género, en la línea de pensamiento de Judith Butler... pero, aunque esto pase desapercibido, tienen una imagen tan plástica que les hice toda una sesión de fotos. Algunas de ellas están enmarcadas en la casa de muñecas, al igual que muchas parejas felices se hacen fotos de estudio y las ponen en el salón o el dormitorio























He de confesar que mi favorito es él, con su cara impasible de hombre y ese cuerpo tan delicado de mujer. ¡Haz uno de tus gestos! ¡La cámara te adora!