29 agosto 2014

Proyecto Casa de Muñecas. Instalación.

La idea inicial de este proyecto era montar una instalación con los muñecos simulando una casa de muñecas. Habría muebles de época, de tamaño natural, sobre los que dispondría a los muñecos y entre los que el espectador podría caminar y sentarse. Habría algunos elementos de atrezzo para completar la escenografía: vajilla usada, carteles, fotos de familia, incluso música... Quería crear un espacio que envolviera al espectador y con el que pudiera interactuar. Quería crear la ilusión de que la "casa de muñecas" estaba viva, es decir, que ellos realmente vivían allí y eran capaces de moverse cuando no había nadie mirando. Asimismo, había proyectado reservar una zona para "taller", es decir, lo que sería mi mesa de trabajo; para que los visitantes pudieran jugar ellos también a crear muñecos alternativos.

Así es que empecé a enmarcar las "fotos de familia". Imprimí las fotografías que más me gustaban de los artistas que me han influido y las monté en los marcos que había por casa. Estas fotos se colocarían en las paredes y en mesitas, de modo que fueran los tíos y primos de mis muñecos. Esta labor habría sido mucho más costosa si no me hubiera ayudado mi madre.

A lo largo del proyecto dediqué mucha atención a la fotografía, hasta el punto de que diría que es tan importante como la labor manual. Realicé sesiones de fotos de "la parejita" y de Lolita, y también fotografías que llamo "de postalita", combinando los muñecos con elementos decorativos y una iluminación más cuidada. Llegué a plantearme que las fotografías fueran lo único que mostrara del proyecto. La razón para esto era que las imágenes contienen la posibilidad de que el muñeco tenga vida, le confieren una postura y una iluminación, un sentimiento, en definitiva. En cambio, al verlos físicamente, es indudable que son objetos sin vida. Temía que montar la instalación equivaliera a "matar" a los muñecos.

Con todo, decidí intentarlo, porque hay que arriesgarse para progresar; y utilicé los medios que tenía a mano: el salón de mi casa. No podía conseguir un espacio propio, pero confiaba en que la decoración del salón ayudara a crear ambiente.

Así es que colgué las fotos y coloqué a los muñecos en mesas y estanterías. La muñeca atada con lana quedó colgada de la lámpara, y su compañera Barbie, crucificada con celo en la pared. Hice una selección de las fotos de la parejita y las enmarqué en la pared; y escondí las fotos de Lolita en la novela que le dio nombre. A ella la senté cerca, con el maquillaje corrido. A la entrada, en la mesa del comedor, había emplazado el taller, con piezas de muñecos y herramientas para montarlos.

Durante todo este tiempo me había centrado mucho en los muñecos en sí; pero a la hora del montaje me di cuenta de que era igualmente importante cómo mis figuras interactuaban con el espacio y los muebles, y cómo podía intentar crear escenas.
























































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