Para los que ya habéis jugado Life is Strange, voy a hacer algunos comentarios sobre este magnífica aventura gráfica que con que nos hemos adentrado en los misterios de los viajes en el tiempo.
¡Ojo! si no lo has jugado, no intentes viajar al futuro leyéndote esta entrada de pe a pa: te vas a enterar de todos los secretos de guión y jugarás con ventaja, pero te vas a perder la sensación de sorpresa maravillosa que te brinda el juego, cuyo guión es genial y se supera capítulo a capítulo. ¡Mejor que vivas el presente y te lo compres (o piratees) ya!
31 diciembre 2015
29 diciembre 2015
Life is Strange: presentación
Hoy os traigo la reseña de un videojuego realmente delicioso y de calidad: Life is Strange. Antes de empezar, os sugiero que os pongáis esta música de fondo para ir creando ambiente...
Imaginaos que sois una joven estudiante de instituto que un día descubre que tiene el poder de retroceder en el tiempo. Con esta premisa, Dontnod Entertainment y Square Enix han creado una aventura gráfica que nos transporta a una pequeña ciudad del noroeste americano, Arcadia Bay, y a la vida de los chicos de instituto. Max, la protagonista del juego, ha vuelto a la ciudad después de estar estudiando fuera unos años y va a la academia Blackwell para estudiar fotografía. Al principio todo parece normal, la vida cotidiana, los profesores, los compañeros de clase, los atardeceres; pero en cuanto Max descubre que puede rebobinar el tiempo, todo empieza a volverse muy turbio y empiezan a peligrar las vidas de los que le rodean.
El juego está encaminado a resolver un misterio y nos toca hacer de detectives para encontrar a una chica desaparecida y descubrir quién pudo ser su captor de entre todos los sospechosos, para ello usaremos los poderes especiales de Max. En nuestra aventura tendremos aliados, como Warren, el friki de clase, y Kate, la chica cristiana que sufre acoso escolar; y también enemigos, como Victoria y Nathan, los guays del instituto. En el centro de todo estará Chloe, nuestra mejor amiga, una chica carismática y rebelde que nos meterá en un montón de líos mientras nos adentra en los misterios de Arcadia Bay.
Otro de los elementos importantes del juego es que está basado en las elecciones que toma el jugador. Constantemente hay que tomar decisiones que afectan al desarrollo de la historia y que pueden costarle la vida a los personajes que rodean a Max. En muchos casos, podemos rebobinar para ver qué es lo que pasa si elegimos la otra opción, y entonces decantarnos por una u otra. Pero hay decisiones que no tienen vuelta atrás. Con esta mecánica, hacemos que Max se parezca cada vez más a nosotros mismos y nos acabamos identificando mucho con ella. El juego tiene distintos finales según las elecciones que se hayan tomado y hace que la experiencia de cada jugador sea distinta.
Los últimos juegos que jugué antes de este eran de saltar por el mundo e ir matando bichos. Sin embargo, aquí no hay que usar la fuerza, sino la inteligencia: hay que colarse en despachos, cotillear documentos, sonsacar información, resolver puzzles mediante el control del tiempo, y hay que jugar muy bien las bazas que uno tiene. Y apoyar a ciertos personajes... y cargar con las consecuencias, incluso estar dispuestos a infringir nuestro propio sentido del Bien y del Mal por amor.
El juego también tensa la cuerda emocional constantemente, poniendo a Max en situaciones límite y haciéndole sacar una parte de su personalidad que estaba oculta. Comienza siendo una chica tímida sin mucha fe en si misma y a través de los desfíos del juego tendrá que desarrollar su coraje y sus habilidades interpersonales.
Sin embargo, lo que al principio parecía un juego de niños se irá volviendo cada vez más turbio, con el avance de los capítulos todos empezarán a ser sospechosos. Max empieza a perder el control de sus viajes en el tiempo y de las consecuencias que pueden tener, empieza a haber realidades paralelas y Arcadia Bay empieza a colapsar sobre sí misma.
No quiero destriparos más el juego. Si lo que he escrito hasta aquí os suena bien, esperad a ver los vídeos que se pueden encontrar en Youtube de gente que lo juega (buscando Life is Strange gameplay). La estética es preciosa, bastante realista pero a la vez inocente, y crea unos ambientes entrañables. Recuerdo con especial cariño la habitación de Chloe y la luz de atardecer que entraba por la ventana e iluminaba las motas de polvo. El diseño de personajes está muy bien, te sorprende lo profundos que pueden llegar a ser, y la escenografía está aún mejor. Creo que no se necesita un ordenador especialmente potente para jugarlo, mi portátil tiene seis años y sólo tuve que bajar un poco la calidad del vídeo para que no me fuera a trompicones. Otro de los puntos fuertes es la música del juego, la banda sonora suena a música indie y a punteos de guitarra, con algunos cantautores rockeros y para los viajes en el tiempo, música más experimental y aérea. Muchos de los temas han sido compuestos por el grupo francés Syd Matters.
Se me olvidaba, el juego está en inglés y tiene subtítulos, puede ser un poco complicado para los que no dominéis el idioma (tiene un lenguaje coloquial); pero de momento creo que no se va a traducir a otros idiomas. ¿Cómo conseguirlo? Yo lo he jugado en Steam, en el ordenador, pero también está para Playstation y XBox. En Steam me costó 20€... y os lo digo sinceramente, merece mucho la pena gastarse ese dinero para vivir la experiencia del juego. De hecho, con todo el equipo que tiene detrás, me parece increíble que no pidan más por él... son cinco episodios y cada uno dura entre dos y tres horas, dependiendo de cuánto te guste enredar y cotillear. Puede ser un buen (auto)regalo de Navidades, pero absténganse los que estén de exámenes, porque engancha.
No suelo jugar a videojuegos; de hecho, creía que para mí habían quedado en una cosa de la adolescencia. Pero Life is Strange me ha recordado que un videojuego no es sólo entretenimiento, sino que puede ser una experiencia en todos los sentidos, tan enriquecedora como otros tipos de cultura, que te transporta a otros mundos y que deja una huella en ti.
Si habéis jugado el juego, he escrito una reseña sobre el juego completo, con los spoilers. ¡Absténganse de leerlo los que los quieran jugar!
Imaginaos que sois una joven estudiante de instituto que un día descubre que tiene el poder de retroceder en el tiempo. Con esta premisa, Dontnod Entertainment y Square Enix han creado una aventura gráfica que nos transporta a una pequeña ciudad del noroeste americano, Arcadia Bay, y a la vida de los chicos de instituto. Max, la protagonista del juego, ha vuelto a la ciudad después de estar estudiando fuera unos años y va a la academia Blackwell para estudiar fotografía. Al principio todo parece normal, la vida cotidiana, los profesores, los compañeros de clase, los atardeceres; pero en cuanto Max descubre que puede rebobinar el tiempo, todo empieza a volverse muy turbio y empiezan a peligrar las vidas de los que le rodean.
El juego está encaminado a resolver un misterio y nos toca hacer de detectives para encontrar a una chica desaparecida y descubrir quién pudo ser su captor de entre todos los sospechosos, para ello usaremos los poderes especiales de Max. En nuestra aventura tendremos aliados, como Warren, el friki de clase, y Kate, la chica cristiana que sufre acoso escolar; y también enemigos, como Victoria y Nathan, los guays del instituto. En el centro de todo estará Chloe, nuestra mejor amiga, una chica carismática y rebelde que nos meterá en un montón de líos mientras nos adentra en los misterios de Arcadia Bay.
Jugando a ser detectives
Otro de los elementos importantes del juego es que está basado en las elecciones que toma el jugador. Constantemente hay que tomar decisiones que afectan al desarrollo de la historia y que pueden costarle la vida a los personajes que rodean a Max. En muchos casos, podemos rebobinar para ver qué es lo que pasa si elegimos la otra opción, y entonces decantarnos por una u otra. Pero hay decisiones que no tienen vuelta atrás. Con esta mecánica, hacemos que Max se parezca cada vez más a nosotros mismos y nos acabamos identificando mucho con ella. El juego tiene distintos finales según las elecciones que se hayan tomado y hace que la experiencia de cada jugador sea distinta.
Los últimos juegos que jugué antes de este eran de saltar por el mundo e ir matando bichos. Sin embargo, aquí no hay que usar la fuerza, sino la inteligencia: hay que colarse en despachos, cotillear documentos, sonsacar información, resolver puzzles mediante el control del tiempo, y hay que jugar muy bien las bazas que uno tiene. Y apoyar a ciertos personajes... y cargar con las consecuencias, incluso estar dispuestos a infringir nuestro propio sentido del Bien y del Mal por amor.
El juego también tensa la cuerda emocional constantemente, poniendo a Max en situaciones límite y haciéndole sacar una parte de su personalidad que estaba oculta. Comienza siendo una chica tímida sin mucha fe en si misma y a través de los desfíos del juego tendrá que desarrollar su coraje y sus habilidades interpersonales.
Sin embargo, lo que al principio parecía un juego de niños se irá volviendo cada vez más turbio, con el avance de los capítulos todos empezarán a ser sospechosos. Max empieza a perder el control de sus viajes en el tiempo y de las consecuencias que pueden tener, empieza a haber realidades paralelas y Arcadia Bay empieza a colapsar sobre sí misma.
Max tiene que hacer lo imposible por proteger a sus seres queridos
No quiero destriparos más el juego. Si lo que he escrito hasta aquí os suena bien, esperad a ver los vídeos que se pueden encontrar en Youtube de gente que lo juega (buscando Life is Strange gameplay). La estética es preciosa, bastante realista pero a la vez inocente, y crea unos ambientes entrañables. Recuerdo con especial cariño la habitación de Chloe y la luz de atardecer que entraba por la ventana e iluminaba las motas de polvo. El diseño de personajes está muy bien, te sorprende lo profundos que pueden llegar a ser, y la escenografía está aún mejor. Creo que no se necesita un ordenador especialmente potente para jugarlo, mi portátil tiene seis años y sólo tuve que bajar un poco la calidad del vídeo para que no me fuera a trompicones. Otro de los puntos fuertes es la música del juego, la banda sonora suena a música indie y a punteos de guitarra, con algunos cantautores rockeros y para los viajes en el tiempo, música más experimental y aérea. Muchos de los temas han sido compuestos por el grupo francés Syd Matters.
El juego tiene atmósferas muy cuidadas, como la que hay en la habitación de Chloe (sentada a la derecha) cuando se reencuentra con Max (izquierda) después de cinco años sin verse.
Se me olvidaba, el juego está en inglés y tiene subtítulos, puede ser un poco complicado para los que no dominéis el idioma (tiene un lenguaje coloquial); pero de momento creo que no se va a traducir a otros idiomas. ¿Cómo conseguirlo? Yo lo he jugado en Steam, en el ordenador, pero también está para Playstation y XBox. En Steam me costó 20€... y os lo digo sinceramente, merece mucho la pena gastarse ese dinero para vivir la experiencia del juego. De hecho, con todo el equipo que tiene detrás, me parece increíble que no pidan más por él... son cinco episodios y cada uno dura entre dos y tres horas, dependiendo de cuánto te guste enredar y cotillear. Puede ser un buen (auto)regalo de Navidades, pero absténganse los que estén de exámenes, porque engancha.
No suelo jugar a videojuegos; de hecho, creía que para mí habían quedado en una cosa de la adolescencia. Pero Life is Strange me ha recordado que un videojuego no es sólo entretenimiento, sino que puede ser una experiencia en todos los sentidos, tan enriquecedora como otros tipos de cultura, que te transporta a otros mundos y que deja una huella en ti.
Si habéis jugado el juego, he escrito una reseña sobre el juego completo, con los spoilers. ¡Absténganse de leerlo los que los quieran jugar!
25 diciembre 2015
Donde duermen los libros
En esta ocasión voy a hablaros de un amigo que se está muriendo: se trata de la librería Multilibro. Su dueño, Ángel, después de muchos años comprando y vendiendo libros de segunda mano, se ve obligado a cerrar el negocio porque se le acaba el contrato con el propietario del local. Me da mucha pena que vaya a cerrar, porque soy asidua de la librería desde que vivo en Madrid... y quería compartir con vosotros este rincón tan especial donde duermen los libros.
¿Cómo os podría describir esta librería tan singular? Llama al visitante con una mesa en la calle atestada de libros baratos. Al entrar, desde el suelo de parquet hasta las estanterías blancas, todo lo inundan los libros: libros en el suelo, desparramados y en forma de torre, rodeando la mesa del librero, parecen una colonia de champiñones. Son los libros sin catalogar que esperan su turno para ser revisados por Ángel, el dueño de la librería. La primera vez que entré, hace ya cinco años, me encantó el aire desordenado pero acogedor de este sitio, y me llamó la atención que siempre había buena música clásica de fondo. Empecé a conocer a Ángel, que sabe un montón de música, y con el que se puede charlar de todo (le acababa contando mi vida cada vez que iba). Siempre pensaba que me iba a encontrar a alguien interesante, y nos íbamos a enamorar e íbamos a salir del brazo de la librería... pero eso nunca pasó, y acababa yéndome con un libro bajo el brazo, que tampoco está mal.
Ahora que lo pienso, la mitad de mi colección de libros de Madrid ha salido de las estanterías de este sitio. Tiene tantas cosas, y tan baratas (por lo general, un libro te vale entre 1 y 5 €, a no ser que sea de coleccionista); que siempre que entraba acababa llevándome algo. Aquí es donde compré, por ejemplo, El arte de amar y El arte de escuchar, de Erich Fromm; y con ellos descubrí el encanto de los libros subrayados y anotados por otros. También husmeé largamente las secciones de cómic y revistas viejas... así es como conseguí unos números viejos de Ranma 1/2 de la primera vez que se publicaron en España, en formato grande; además de un manga erótico buenísimo, súper gracioso y ochentero, llamado Ogenki Clinic, que hizo las delicias de mis amigos. También me gustaban las revistas viejas... (de la época de Franco e incluso anteriores), y llegué a encontrar tebeos de cuando mis padres eran pequeños. La sección de Filosofía y de Literatura Clásica no se libraba de ser revisada, aunque he de decir que no me leía todo lo que compraba, y en mi mesa se iban apilando los libros a imagen y semejanza de la librería de la que habían venido. Otra de las adquisiciones sonadas es un libro del que tengo que colgar un resumen algún día: The HOMO handbook, un manual de Judy Carter para salir del armario. ¡Estaba pidiendo a gritos que lo sacaran de esa estantería! Por último, siempre me arrepentiré de no haber comprado aquella novela libertina tan rara llamada Las once mil vergas, de Apollinaire. Volví al cabo de dos semanas dispuesta a entregarme a la tentación y ¡zas!¡ya no estaba! alguien más pervertido que yo se me había adelantado.
Libros llenos de polvo, libros garabateados, libros del año de Maricastaña, libros que esconden secretos... libros que llevan la huella del tiempo en sus páginas y en el lomo y que esperan, dormidos, que alguien los devuelva a la vida leyéndolos. Quizá por eso hay un aire de "sueño" ahí dentro. Una vez entras, te atrapa y es difícil que un libro no acabe llamando tu atención... me gusta tanto que en 2014 grabé un corto en esta librería: se llama Metrópolis y lo realicé con Nayla Novotny.
Así que esta es mi esquela para mi librería de segunda mano favorita de Madrid. ¿Qué digo esquela?... ¡elogio! Todavía no ha cerrado. Iba a cerrar el 31 de diciembre, pero hace un par de días me pasé a despedirme del dueño y me insinuó que tal vez podría estirar unos días de enero. Así que aún estáis a tiempo de pasaros a conocer este sitio tan lleno de encanto antes de que cierre. Quién sabe, quizá podéis encontrar un regalo para las Navidades... yo os digo que hay libros para todos los gustos. Y baratos. Y, si no encontráis lo que buscáis, podéis preguntarle a Ángel, que es muy simpático.
¡Casi se me olvida dar la dirección! Fernando el Católico, 69. Muy cerca del Intercambiador de Moncloa y de los bajos de Argüelles. ¡De verdad, merece la pena visitarla!
¿Cómo os podría describir esta librería tan singular? Llama al visitante con una mesa en la calle atestada de libros baratos. Al entrar, desde el suelo de parquet hasta las estanterías blancas, todo lo inundan los libros: libros en el suelo, desparramados y en forma de torre, rodeando la mesa del librero, parecen una colonia de champiñones. Son los libros sin catalogar que esperan su turno para ser revisados por Ángel, el dueño de la librería. La primera vez que entré, hace ya cinco años, me encantó el aire desordenado pero acogedor de este sitio, y me llamó la atención que siempre había buena música clásica de fondo. Empecé a conocer a Ángel, que sabe un montón de música, y con el que se puede charlar de todo (le acababa contando mi vida cada vez que iba). Siempre pensaba que me iba a encontrar a alguien interesante, y nos íbamos a enamorar e íbamos a salir del brazo de la librería... pero eso nunca pasó, y acababa yéndome con un libro bajo el brazo, que tampoco está mal.
Ahora que lo pienso, la mitad de mi colección de libros de Madrid ha salido de las estanterías de este sitio. Tiene tantas cosas, y tan baratas (por lo general, un libro te vale entre 1 y 5 €, a no ser que sea de coleccionista); que siempre que entraba acababa llevándome algo. Aquí es donde compré, por ejemplo, El arte de amar y El arte de escuchar, de Erich Fromm; y con ellos descubrí el encanto de los libros subrayados y anotados por otros. También husmeé largamente las secciones de cómic y revistas viejas... así es como conseguí unos números viejos de Ranma 1/2 de la primera vez que se publicaron en España, en formato grande; además de un manga erótico buenísimo, súper gracioso y ochentero, llamado Ogenki Clinic, que hizo las delicias de mis amigos. También me gustaban las revistas viejas... (de la época de Franco e incluso anteriores), y llegué a encontrar tebeos de cuando mis padres eran pequeños. La sección de Filosofía y de Literatura Clásica no se libraba de ser revisada, aunque he de decir que no me leía todo lo que compraba, y en mi mesa se iban apilando los libros a imagen y semejanza de la librería de la que habían venido. Otra de las adquisiciones sonadas es un libro del que tengo que colgar un resumen algún día: The HOMO handbook, un manual de Judy Carter para salir del armario. ¡Estaba pidiendo a gritos que lo sacaran de esa estantería! Por último, siempre me arrepentiré de no haber comprado aquella novela libertina tan rara llamada Las once mil vergas, de Apollinaire. Volví al cabo de dos semanas dispuesta a entregarme a la tentación y ¡zas!¡ya no estaba! alguien más pervertido que yo se me había adelantado.
Libros llenos de polvo, libros garabateados, libros del año de Maricastaña, libros que esconden secretos... libros que llevan la huella del tiempo en sus páginas y en el lomo y que esperan, dormidos, que alguien los devuelva a la vida leyéndolos. Quizá por eso hay un aire de "sueño" ahí dentro. Una vez entras, te atrapa y es difícil que un libro no acabe llamando tu atención... me gusta tanto que en 2014 grabé un corto en esta librería: se llama Metrópolis y lo realicé con Nayla Novotny.
Fotograma de Metrópolis, rodada en la librería Multilibro. Para ver el corto visita mi Canal de Youtube.
Así que esta es mi esquela para mi librería de segunda mano favorita de Madrid. ¿Qué digo esquela?... ¡elogio! Todavía no ha cerrado. Iba a cerrar el 31 de diciembre, pero hace un par de días me pasé a despedirme del dueño y me insinuó que tal vez podría estirar unos días de enero. Así que aún estáis a tiempo de pasaros a conocer este sitio tan lleno de encanto antes de que cierre. Quién sabe, quizá podéis encontrar un regalo para las Navidades... yo os digo que hay libros para todos los gustos. Y baratos. Y, si no encontráis lo que buscáis, podéis preguntarle a Ángel, que es muy simpático.
¡Casi se me olvida dar la dirección! Fernando el Católico, 69. Muy cerca del Intercambiador de Moncloa y de los bajos de Argüelles. ¡De verdad, merece la pena visitarla!
27 septiembre 2015
ESTAMPA 2015
Un año más, me he colado en Estampa para ver qué se mueve en el mercado del arte actual. De entrada diré que no me gustan especialmente las ferias de arte, me hacen sentir incómoda, todo es tan frío y las obras están tan igualadas entre sí que son meros fetiches. Pero siempre encuentro inspiración. Entre muchas obras malas suele haber alguna buena.
18 agosto 2015
Inocencia en venta: el concepto de kawaii japonés
Últimamente no estoy publicando nada, y es que el trabajo de fin de máster me está absorbiendo todo el verano. Se trata de mi cómic Otoño y de una investigación teórica sobre las representaciones de la inocencia. Podéis ver los progresos en mi otro blog Otoño dedicado al proyecto. Quería colgar aquí un artículo que he escrito en la línea de la investigación, como anexo especial sobre la estética de la inocencia en Japón. En él podéis encontrar algunas claves sobre la cultura kawaii, el fenómeno idol, referencias al manga y al anime, al cine de animación japonés y al arte de Takashi Murakami.
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
Otoño. Kawaii idol: la estética de la inocencia un recorrido por diversas manifestaciones de la estética kawaii en Japón. Otoño es el blog de mi proyecto de cómic "Otoño" y de mi trabajo de fin de máster "Inocencia en venta. Representaciones de la inocencia".
03 junio 2015
Bosque de vidrio. Proyecto con Arduino.
Quería presentaros un proyecto que he hecho para dos asignaturas del máster, Entornos Interactivos y Arte Público. La primera trataba sobre programación; la segunda, sobre arquitectura, escultura, y diseño de muebles. He fusionado ambas para hacer esta obra llamada Bosque de vidrio.
12 mayo 2015
Manifiesto contra la velocidad
Madrid, la ciudad del eterno tránsito
movimiento
velocidad
Como el conejo de Alicia, somos esclavos del reloj y vamos corriendo a todas partes. Corremos por encima del agua, como los hijos de dios, pero estamos con el agua al cuello; corremos para huir de la sombra que nos persigue a todas partes, el yo que no vemos, pero que se sienta a beber a nuestro lado cuando nos sentimos vacíos.
¿Vacíos de qué? No sabría decirle: mi mente está vacía; aunque por ella pasan diariamente millares de quehaceres, conversaciones, sonrisas... pero ninguna se queda, se marchan sin dejar rastro, o quizá soy yo la que se va, pues estoy yendo continuamente de un lado para otro, siempre corriendo, con la mente en otra parte, incapaz de parar...
En mi histeria de movimientos tengo la falsa sensación de que todo va bien, o por lo menos va; ha de ser un amigo el que me ponga delante del espejo y me diga: "mírate bien: ya no tienes ilusión". Y, por mucho que odie reconocerlo, acepte que mis manos nunca han sido tan capaces y nunca se han sentido tan inútiles... ni mi pecho tan angustiado, mi corazón tan pesado ni mi cerebro tan asolado, expropiado, y descuidado... Sí... creo que mi "cuarto de atrás" ha sido invadido... como mi tiempo... mi tiempo y mi espacio se me han escapado como arena entre los dedos. Me los han quitado de las manos, los han llenado de cosas -tareas, compromisos, palabras- y no sé qué hacer con el poco espacio que queda. Ni siquiera puedo sentarme a pensar.
Por lo menos me queda esta libreta, que voy manchando con la tinta de mi angustia y mis sueños, en momentos robados al movimiento del mundo, instantáneas de luz que yo dejaba anotadas en la lista de "cosas para pensar". Y ahora he de dejarla para sumirme de nuevo en el frenesí de vivir muriendo, hundiéndome cada vez más en la sombra, alejándome de mí misma y convirtiéndome en el monstruo que no veo en el espejo, sino reflejado en los demás... o como lo llaman comúnmente... en un ser adulto.
La acidia
La acidia es la expresión última de la desgana, saluda con una sonrisa forzada, automática, ríe con una risa prestada, se inyecta café en las venas... la acidia ha perdido el sentido de las cosas, es incapaz de disfrutar, de estarse quieta por un momento y vivir el presente, se siente eternamente fuera de las situaciones, es una cosa más muerta que viva, se está convirtiendo en un autómata; incapaz, como decía de disfrutar de lo inmaterial, uno de los pocos consuelos que le quedan es el placer de lo material. La acidia disfruta íntimamente con los objetos, como si los engullera, compra objetos siempre que puede, aunque no los necesite, entonces, ¿para qué? Quizá se ha rebajado hasta tal punto en la escala de lo humano que siente a los objetos como sus semejantes, dicho de otro modo, quizá está tan anestesiada por el sueño materialista que cree que los objetos están más vivos que ella.
¿Cómo empezó la acidia a desconectar de la experiencia real? Fue precisamente gracias a la capacidad de estar "siempre conectada": un aparatito en su bolsillo le avisaba instantáneamente de todo lo que estaba sucediendo en el mundo. ¿En qué punto sus ojos juraron fidelidad a la pantalla y su boca esclavitud a los mensajes de texto? ¿En qué momento sus dedos, adictos a la pantalla táctil, se volvieron insensibles a las caricias del mundo real? En algún momento el corazón se acostumbró a la distancia, cambió comunicación por telecomunicación y está actualizando a su última versión las definiciones de confiar, compartir, amar.
Huelga espiritual
Todas mis facetas, todas mis yos, se han reunido esta noche en mi cama para firmar este manifiesto. Nos declaramos en huelga espiritual, de hoy en adelante y de forma indefinida, hasta que recobremos el sentido de nuestro devenir. Vamos a ralentizar nuestro ritmo de vida, a permitirnos momentos de desconexión, a sacar a la persona que llevamos dentro del autómata, detrás de la máscara; y a buscarla detrás de las máscaras de los demás.
Reclamamos para nosotras el derecho a atrincherarnos, nuestro cuarto de atrás, un espacio-tiempo para la intimidad. Necesitamos construir una trinchera interior -una barrera permeable, necesaria- para separarnos del flujo de datos y personas, para construir dentro de esa trinchera un remanso donde pueda existir algo parecido a un yo.
Una vez tengamos este espacio-tiempo, esta sede del yo, seremos capaces de elaborar de nuevo fantásticas ideas, proyectos, de ampliar nuestra biblioteca, y de lidiar con la escuela, el supermercado, los hobbys y las situaciones sociales. Viviremos en una celebración continua -una fiesta interior... Fuera de la trinchera, el cambio quizá sea imperceptible -nuestra sede es invisible- pero necesitamos organizarnos, necesitamos crear nuestra propia subjetividad... como base desde la que buscar la autorrealización... y no nos vamos a mover hasta conseguirlo.
Nos declaramos, según lo dicho, en huelga espiritual.
Firmado:
todas las Sonias
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