29 agosto 2014

Proyecto Casa de Muñecas. Desarrollo del proyecto.

Conseguí reunir algunos muñecos entre mis antiguas Barbies y los juguetes viejos de algún amigo; pero la mayor parte de ellos los compré en el Rastro de Madrid. Llegué a juntar unos veinte muñecos, de plástico y de porcelana, y algunas piezas sueltas. Muchos de ellos estaban sucios y en diverso estado de degradación.


Recombinación


En primer lugar, les quité la ropa, para comprobar las diferencias en sus cuerpos. Realicé distintas combinaciones de piezas en la medida en que me lo permitían las articulaciones. Algunos muñecos las tenían encajadas, como las Barbies; otros las tenían de bola, otros, simplemente atadas con un cordón por dentro. En esta fase me sentí como una niña jugando con los muñecos.















Ese niño, resultado de cortarle la cabeza a un dragón y ponerle la de un bebé, es el favorito de mi madre. Está sujeto con una goma y un palito dentro de la cabeza.
El cuerpo de las Barbies era el más sugerente, pero el más difícil de combinar, por ser rígido y tener articulaciones muy específicas.



Quemado



Me pareció un buen modo de moldear el plástico y empleé una vela con la que calenté lentamente el cuerpo del muñeco. Lo apliqué sobre todo a abrir vulvas en la pelvis de las muñecas y a hacer una buena cicatriz en el rostro de un bebé inocente.

Quería haber conseguido un efecto de "carne viva". El problema de esta técnica es que hay que acercar mucho la llama para que el plástico alcance la temperatura para ser maleable y suele quemarse. Esto no siempre resulta estético. 










Atado


Probé a atar o envolver algunas muñecas. Probé con los materiales que más familiares me eran: la lana roja por un lado y el celo por otro. Escogí dos muñecas de cuerpo bonito.

Había una muñeca de porcelana que tenía un aire chinesco. Le hice un atado con lana roja y la dejé colgar como una marioneta. La imagen resultante es bastante cruel.

Por otro lado, con el pelo que le había recortado al bebé, probé a ponérselo en el cuerpo a la Barbie. Me pareció que una Barbie peluda sería una idea transgresora. Empleé celo traslúcido para fijarlo, pensando en "plastificar lo que es natural en el cuerpo de la mujer"; el resultado no era tan estético, pero me gustaban las arrugas del celofán al ceñirse al cuerpo de la muñeca y la mueca siniestra que parecía tener su cara plastificada.






Clavado


Al desnudar a uno de los muñecos, me di cuenta de que le habían sujetado la ropa con alfileres. Los saqué y los dejé medio clavados, como si su madre le vistiera así para que no se moviera y no se estropeara la ropa. Me pareció un buen símbolo de cómo las expectativas de la madre sobre el hijo a veces le hacen más mal que bien.





Destrucción


Parece que las muñecas de porcelana estuvieran hechas para romperse, pero me daba mucho reparo destrozarlas. Supongo que me siguen dando respeto. Una de ellas tuvo que hacerlo por mí, cayéndose de la mesa en una sesión de fotos. El resultado del accidente fue precioso. Ahora es mucho más bonita que antes.









Pasta de modelar


Desde el principio reservé dos Barbies para montar una visión que había tenido en un sueño: la de dos mujeres, una rubia y otra morena, unidas por el abdomen, sin piernas. Se me aparecía como una especie de Monstruosidad Femenina, una pesadilla erótica surrealista.

En primer lugar, utilicé pasta de modelar de secado al aire para hacerles una especie de unión con una abertura en foma de vulva. No me gustó el resultado, porque no se integraba con el cuerpo de las muñecas, ni se podía articular; y terminé uniéndolas con un simple cordón. Como no tenía ninguna Barbie morena, le teñí el pelo con tinta.






Aun así, continué experimentando con la pasta de modelar y saqué un molde en negativo de la cara de una Barbie. Obtuve mediante presión dos piezas con la huella de las caras de distintas muñecas y sus miembros desperdigados.





Pensé entonces en hacer un "fósil" con la huella de distintos muñecos, para avanzar un grado más en el realismo del proyecto. Estamos habituados a ver fósiles de humanos y dinosaurios, y si viéramos la huella en la piedra de las piezas de un muñeco, podríamos pensar que siempre estuvo ahí. Esta idea tenía sentido dentro de la casa de muñecas, así que armé una estructura cuadrada de escayola y puse varias piezas sobre ella. El resultado no fue muy bueno, porque se podían leer bien las huellas de los muñecos y costaba interpretarlo como un fósil; así que lo di por experimento fallido.



Aunque en la foto parezca que las formas tienen volumen,
es un efecto de la luz, están hacia dentro.


Después seguí haciendo combinaciones de muñecos, pero aquí está el grueso de la investigación puramente manual.

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